La cúpula Partido de los Trabajadores de Brasil decidió tomar el control de la campaña de Lula. La decisión forma parte de una feroz interna que apunta a Sidonio Palmeira, secretario de Comunicación y estratega digital del líder brasileño a quien responsabilizan por la derrota de la primera vuelta.
El presidente de Brasil dijo a su núcleo interno que esta campaña “fue la más desorganizada desde 1989”, lo que explica al malestar con la derrota y la necesidad de cambios internos.
Un importante dirigente del PT afirmó a LPO que Sidonio fue quien sugirió que Lula vaya con todo contra las casas de apuestas cuando el resto propuso que sea un avance gradual. Este medida tuvo apoyo de la población pero no se tradujo en votos, por eso, la crítica se enfoca en no haber abordado ls críticas sobre el aumento del costo de vida.
En ese contexto, Sidonio fue corrido para que la nueva mesa de coordinación de campaña sea el presidente del PT, Edinho Silva, el ex ministro de Educación, Camilo Santana, que fue clave en la victoria del gobernador Elmano de Freitas y, como adelantó en exclusivo LPO, el vicepresidente Geraldo Alckmin, que buscará seducir a los votantes de centro y el empresariado.
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Además de desplazar a Sidonio, Lula reemplazó a Otavio Antunes, uno de los jefes de la campaña que también participó del equipo de Fernando Haddad en San Pablo y es dueño de un estilo de comunicación agresivo y de confrontación que consideran que no rindió el efecto esperado.
Los cambios ya se empezaron a implementar en redes sociales con un modo más suave y empático a modo de selfie pero que tendrá un enfoque territorial.
“Tenemos una bala y es posible ganar porque lo que arranca ahora es una campaña desde abajo”, detalló a LPO un importante integrante de la campaña lulista.
En sentido, sostiene que “dialogar con la gente a ras de suelo te deja ver lo que las encuestas y los números fríos ignoran. Lo que notamos en las personas cercanas de la política es la falta de confianza y baja autoestima colectiva”.
“Vivimos en la era de la inmediatez, rodeados de personas que no se bancan el proceso hasta el final, que se quiebran ante la incertidumbre y que buscan el éxito rápido, sí o sí, como si la política fuera un resultado instantáneo y no una construcción de largo aliento”, agregó.
En ese marco, el PT busca atraer parte de los 33.5 millones de personas no fueron a votar y remarcan que “ese agujero negro de ausentes es el reflejo de una sociedad fatigada, pero también es el territorio donde se va a definir el futuro del país. Son personas que esperan ser escuchadas, convencidas o despertadas del desencanto”.
“La diferencia real es de apenas 1,87 puntos porcentuales (2.235.179 votos). Paradójicamente, en este escenario de paridad, quedar abajo en la elección es valioso para Lula. Los gobernadores y alcaldes no van a traccionar por Flavio. Es otra elección completamente distinta, es por abajo”, cerró.
