En un sorpresivo giro, Martín Llaryora acordó con los libertarios y ordenó a sus cinco diputados que se abstuvieran en la votación por el retorno a comisión del proyecto de morosidad que promovía el oficialismo, una iniciativa sin mayor despliegue que la educación financiera, y contribuyó para que el gobierno de Milei entierre la discusión sin plazos a la vista para debatir el tema en recinto.
La jugada supone una victoria de Martín Menem y Javier Milei, que nunca quisieron que el Congreso sancionara una norma que aliviara con planes de pagos menos asfixiantes a las familias endeudadas con tarjetas de crédito y billeteras virtuales. Al votar que el dictamen regrese a comisión, los libertarios y sus aliados permitieron que el alivio fuera para los bancos y Marcos Galperín.
El desenlace fue bochornoso. Pasadas las 3 de la madrugada de este jueves, Silvana Giudici mocionó que el proyecto vuelva a comisión y, en medio de acusaciones de la oposición al gobierno por la presunta compra de voluntades, el oficialismo se impuso por 121 votos contra 117 de sus adversarios y las cinco abstenciones de los cordobeses Juan Schiaretti, Alejandra Torres, Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca y Carolina Basualdo. El sexto cordobés, Juan Brügge, directamente votó con LLA.
El peronismo estalló. Germán Martínez intentó ganar tiempo para que la oposición pudiera ponerse de acuerdo para impulsar uno de los dictámenes de minoría, ante la impotencia del oficialismo para prevalecer con su proyecto pero Menem apuraba la votación de la moción de Giudici, apoyado en el reglamento.
La massista Cecilia Moreau aludió a la figura de Edgardo Kueider, el senador entrerriano detenido en Paraguay con más de USD 200 mil en el baúl después de votar a favor de la Ley Bases en 2024. El radical Pablo Juliano dijo que “cada vez que llegan camionetas negras a la puerta del Congreso cortamos clavos porque, de repente, algunas voluntades se levantan, se esconden, tienen dictámenes y los tiran a la basura, otros dicen que sí y después que no, dicen que esperan que los llame no sé quién”.
En la misma dirección, un legislador peronista deslizó ante LPO que el subsecretario Ignacio Devitt se estaba encargando de la conversación con los diputados que necesitaba el oficialismo para abortar la discusión y levantar la sesión.
Fuentes del bloque libertario reconocieron ante LPO que “al gobierno no le preocupaba el proyecto morosidad”, y plantearon que “fue un proyecto solicitado por los aliados y el gobierno negoció para sacar algo acorde”. “Germán Martínez y Nicolás Massot quisieron voltear el proyecto de morosidad del gobierno, se pusieron a querer juntar votos pero terminaron logrando lo contrario: que el proyecto se cajonee”, apuntaron.
La conducta de Llaryora fue pareja durante toda la jornada: ayudó al gobierno en las tres votaciones centrales de la sesión.
Los cinco diputados cordobeses se abstuvieron a media tarde, junto al larretista Álvaro González, y le salvaron al oficialismo la sanción de la ley de propiedad privada, que se aprobó por 124 votos contra 119 de la oposición. Entrada la noche, nuevamente, la tropa cordobesa del gobernador -aunque esta vez incluyendo hasta a Natalia De la Sota y la kirchnerista Gabriela Estévez- votaron en contra del proyecto de Discapacidad. Y al final, se abstuvieron para voltear el tratamiento de los dictámenes para ayudar a las familias endeudadas.
El giro de Llaryora sorprendió hasta a sus propios dirigentes. El desconcierto era total en las filas del llaryorismo, donde venían de varios días de ver al gobernador despotricando contra Milei en medios nacionales y de repente vieron a sus diputados ayudando
sin pudor
a la Casa Rosada.
Lo más llamativo de todo es que LPO reveló la semana pasada que los Milei decidieron ir a fondo contra Llaryora y descartaron cualquier acuerdo. La orden fue activar la campaña de Gabriel Bornoroni, que como símbolo fue a San Francisco, el kilómetro cero del llaryorismo. La respuesta del gobernador fue mandar a sus diputados a apoyar el intento de la oposición de voltear el DNU 70/23.
Por estas horas en el llaryorismo se especula con alguna negociación reservada del gobernador con la Rosada para que le paguen la deuda de la Caja de Jubilaciones, un tema que lleva mucho tiempo. Fue sugestivo que el diputado lilito Maxi Ferraro haya mencionado ese asunto en un explosivo tuit que lanzó contra sus pares que voltearon la ley de endeudamiento: “No vaya a ser cosa que ahora aparezcan ampliaciones de concesiones viales, fondos para cajas jubilatorias y/o compensaciones en otros rubros”.
