El secuestro de Nicolás Maduro dio inicio a la etapa de Delcy Rodriguez como presidenta interina de Venezuela. La vicepresidenta de Nicolás Maduro se reunió con su gabinete y tuvo la gestualidad de ensayar un acercamiento con Donald Trump luego que el líder republicano amenazar con detener si no se alinea con sus intereses inmediatos.
Este comunicado que se publicó luego de su primera reunión como jefa de estado parece haber formalizado el acuerdo con Estados Unidos. En el texto, Rodríguez invita a “avanzar hacia un relacionamiento internacional equilibrado y respetuoso entre EEUU y Venezuela.
En otro tramo, extiende “la invitación al gobierno de los EEUU a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”. No hubo denuncia de secuestro ni exigencias para que liberen a Maduro. Una narrativa edulcorada que puede predecir la nueva etapa.
En este marco, con María Corina Machado y Edmundo González fuera de toda posibilidad de asumir el poder con el apoyo de Donald Trump, el chavismo reconfigura su estructura de poder para comenzar un ciclo sin Maduro pero ese no será un proceso sencillo porque Delcy tendrá el desafío de combinar la necesidad de tender puentes con Washington y ceder ante los pedidos de Trump con la contención el núcleo duro y los halcones de su propio gabinete.
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Está claro que la centralidad de este nuevo dispositivo de poder lo tendrá Delcy Rodriguez, que fue ganando terreno en la burocracia política chavista luego de la muerte de Hugo Chávez. Fue canciller de Nicolás Maduro entre 2014 y 2017 y ministra de Economía y Finanzas entre 2020 y 2024.
La nueva presidenta tomó las riendas de la economía en medio de una hiperinflación y desabastecimiento que llenaban los informes de los canales de televisión de todo el mundo y coincidió con el último gran éxodo masivo de venezolanos.
LPO adelantó en 2024 que, lejos de los manuales del “Socialismo del Siglo XXI”, el chavismo decidió aplicar medidas de corte ortodoxa y la funcionaria en hacerlo fue justamente Delcy. El uso del dólar en el marcaje de precios en el peor momento de la hiperinflación permitió anclar un valor real para ser usado como referencia de precios y la circulación de billetes de dólares facilitó las transacciones combinada con la disciplina monetaria y fiscal con que el gobierno y Banco Central sorprendieron junto con la devolución de algunas propiedades expropiadas en el pasado por el mismo gobierno, marca una diferencia con la conducción de la economía antes de 2019.
El punto de inflexión de este giro fue la derogación en 2018 de la Ley de Ilícitos Cambiarios y así aceptar como legales las transacciones en dólares, algo que ya venía ocurriendo en la informalidad. La dolarización de facto de la economía venezolana también fue acompañada por un rápido ajuste del déficit fiscal en un intento prácticamente perdido -tras sacarle 14 ceros al bolívar desde 2007- por recuperar la política monetaria.
Las consecuencias de este proceso, además de salarios, pensiones y jubilaciones bajísimas, fueron la generación de nuevos ricos, un nuevo e inesperado clima de negocios para la oligarquía local y un mercado informal del dólar que permite que el consumo de la población esté por las nubes. Los shoppings explotados de gente, los restaurantes llenos y eventos como el Rumbón que se realiza en Caracas con entradas de 200 dólares para arriba son un ejemplo de este fenómeno. “Esperamos decir en menos de 48 años que no solo existió el milagro de China sino también el milagro de Venezuela”, dijo en ese momento la ahora presidenta encargada.
Delcy no es vista de buena manera por la vieja guardia chavista. La califican de “izquierda caviar” y recuerdan que Chávez la mantenía lejos, pero Maduro le confió, ni mas ni menos que la conducción de la economía y el control total de PDVSA y la política energética. Por esto se vuelve fundamental para Estados Unidos, que sigue teniendo a Chevron operando en el país sudamericano y sacando embarcaciones sin problemas.
Pero el poder de Delcy no se entiende sin su hermano, Jorge. El presidente de la Asamblea Nacional trabaja en tándem con la nueva jefa y supo construir un nexo con Estados Unidos durante los diálogos de México a través de la relación con Richard Grenell, enviado de La Casa Blanca para Venezuela y hombre muy cercano a Chevron. Justamente, Maduro y Jorge Rodríguez son los que reciben a Grenell en Miraflores en el primer viaje del funcionario a Caracas. Además, Jorge es uno de los responsables de la liberación de los presos políticos.
El fin del eje Maduro y su esposa Cilia, implacables a la hora de ejercer el poder, le libera la zona a los Rodríguez que se favorecieron de la pareja presidencial cuando decidieron soltarle la mano a Tarek El Aissami a quien detuvieron por corrupción en un gesto a Estados Unidos.
Jorge fue uno de los voceros de la campaña de Nicolás Maduro pero luego del fraude electoral, como detalla la periodista venezolana Luz Mery en este hilo, tuvo que replegarse para dar paso al control de Diosdado Cabello al ministerio de Interior, Seguridad y Justicia que se ocupó de la represión pos electoral.
Cabello disputó con Maduro la sucesión de Hugo Chávez tras su fallecimiento pero perdió. La bendición del líder venezolano dejó a Cabello en un lugar incómodo y con el tiempo y las disputas internas hicieron que pase de ser el poderoso presidente de la Asamblea Nacional con nexo con los militares y la estructura del PSUV a un simple jefe de bloque chavista.
El fraude lo cambió todo y Diosdado dejó de lado las diferencias con Maduro (y sus disputas internas de mas de un lustro) para volver y para manejar las fuerzas de seguridad, la inteligencia y la relación con la justicia. “Diosdado no se llevó bien nunca con Cilia y eso le allanó el camino a Maduro para acumular la suma del poder”, explica a LPO un ex funcionario venezolano.
El elemento militar es clave para el futuro de la transición. Acá es donde entra en juego el General Vladimir Padrino López que ejerce el ministerio de Defensa desde 2014. Los militares con Maduro controlan territorio de la llamada Zonas Económicas Exclusivas y tienen privilegios que no están dispuestos a perder.
Sin el sostén militar, no hubiese sido posible el gobierno de Maduro y no habría posibilidad que la transición en manos de Delcy perdure. “Ellos saben que si vienen los gringos es peor. Aunque no estén a gusto van a alinearse con la conducción de Delcy”, detalla una ex militar que conoce la interna de la Fuerza Armada Bolivariana.
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Padrino quedó en el ojo de la tormenta por la pasividad de sus comandados ante la operación que secuestró a Maduro pero el tono con el que salió la fuerza fue sustancialmente mas duro que el de Delcy. Por eso, tanto el jefe de los militares como Diosdado serán los halcones alrededor de la nueva presidente.
Por lo pronto, lo que prima es ganar tiempo. Declarar la ausencia forzosa de Maduro le permite a Rodriguez esquivar la convocatoria a elecciones en una plazo de 30 días, como establece la Constitución, pero en esto parece haber coincidencia con Trump y Marco Rubio. Sin embargo, la búsqueda de esa estabilidad no estará exenta de fuertes tensiones.


