La conducción de la CGT asegura que el gobierno no tiene los votos para la reforma laboral, tal como se jacta Patricia Bullrich públicamente. Uno de los principales dirigentes de la central obrera le dijo a LPO que, en los últimos días, se desplegó desde el emblemático edificio de la calle Azopardo una estrategia para juntar al menos 37 votos contra los “artículos inaceptables”, al tiempo que se dejarían intactos otros que difícilmente pasen el filtro de constitucionalidad en cualquier juzgado del fuero laboral.
La jugada se maneja con discreción pero requirió la coordinación de los triunviros, Cristian Jerónimo, Octavio Argüello y Jorge Sola, con gobernadores y senadores de distinto signo político. “Estamos trabajando pero vamos a desflecarle la reforma a Milei”, aseguró uno de los encargados de las conversaciones.
En efecto, fuentes al tanto de la maniobra comentaron a LPO que el gobernador Martín Llaryora llamó por teléfono a la CGT, después de la importante marcha de trabajadores que se realizó en Córdoba este jueves. Llaryora, que había dejado plantados a los cosecretarios generales que lo esperaban el miércoles para una foto de apoyo, se arrepintió de cancelarles la cita. “¿Qué artículos no pueden salir? Háganme una lista”, habría sido lo que dijo el cordobés después de disculparse con los gremialistas.
La rosca parlamentaria terminaría siendo el atajo para un movimiento obrero al que le cuesta, precisamente, moverse pero sobre todo parar. “No hay clima para hacer un paro, es preferible ir escalando por pasos hasta juntar la fuerza necesaria”, admitió un sindicalista de peso pesado.
La CGT se concentra en defender la cuota sindical y los convenios por rama
En la reunión de Consejo Directivo de este viernes, hubo un cabildeo entre los que promovían una medida de fuerza que incluyera la huelga como herramienta pero no logró el consentimiento de la mayoría. “¿Sabés lo que cuesta sacar un paro? Los pibes en mi gremio me dicen que no paran ni en pedo, que les sacan 200 mil pesos”, contó.
Entre tanto, el oficialismo insiste que está sobrado para juntar el quórum en la sesión prevista para el próximo miércoles en el Senado y para aprobar en general el proyecto de modernización, pero los jefes sindicales advierten que los gobernadores van a terminar del lado de la CGT. “No confían en las promesas de Luis “Toto” Caputo para compensarles lo que les quita con el capítulo de Ganancias”, decían en el tercer piso del edificio.
Esa perspectiva fue confirmada por un senador peronista. “Hay un fuerte rumor que dice que eso se cae”, indicó.
Además, tampoco recogen adhesiones legislativas suficientes los artículos que afectan el Instituto del Cine y el Estatuto del Periodista. Legisladores del radicalismo y monobloques provinciales habrían comprometido el salvataje a trabajadores de prensa y de la cultura, lo cual aproximaría a la oposición a una mayoría simple.
Como anticipó LPO, la CGT se concentra con toda su fuerza en la defensa de las cuotas sindicales, la mantención de las negociaciones por rama o sector productivo antes que por empresa, como quisiera el gobierno, y el hundimiento del artículo que deroga la ultraactividad, un concepto que garantiza la vigencia de las convenciones colectivas de trabajo hasta tanto haya una nueva que las reemplace. Paradójicamente, la central obrera cuenta con el apoyo de gremiales empresarias como CAME y Adimra, que alegan que la caducidad de los convenios sería un contratiempo inoperativo.
Más allá de la cuidadosa arquitectura que ilusiona a los sindicalistas, los asesores legales de Azopardo se frotan las manos con los párrafos más polémicos del proyecto. “Si se aprueba la ley con algunos de los artículos más burdos, se la declaran inconstitucional en dos minutos”, especulan.
Uno de los miembros del Consejo Directivo confesó que también anhela que el gobierno sufra un desgaste por no poder completar la sanción en Diputados en las sesiones extraordinarias, tal como anticipó LPO. “Si la reforma pasa para marzo, en marzo empieza la temporada de caza y ya vamos a estar en otra Argentina, con un montón de quilombos que vaya a saber cómo los maneja el gobierno”, dijo.


