Turquía busca ser mediador de la guerra para no convertirse en un objetivo de Irán

Turquía es un rol estratégico en Medio Oriente. Su posición geográfica lo convierte en un actor imprescindible tanto para la región como para Occidente, dado que es un integrante activo de la OTAN. 

Con un perfil resbaladizo, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan goza de un estilo de negociación que le permite tener buena relación con los principales líderes políticos como Vladimir Putin y Donald Trump siempre en función de los intereses turcos. 

Con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, Erdogan expresó su profundo pesar por la muerte de Khamenei y lamentó “el sufrimiento de los civiles en Irán”. También dijo que su país “intensificará sus esfuerzos diplomáticos para lograr un alto al fuego que contribuya a restablecer la paz”.

“Compartimos el dolor del pueblo iraní. Nos entristece profundamente ver este sufrimiento, donde son los civiles, los niños inocentes, quienes soportan la carga del conflicto. Estamos del lado de la paz, queremos que se detenga la sangre, que cesen las lágrimas y que nuestra región finalmente alcance esa paz duradera que tanto anhela”, agregó.

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Asimismo, mantiene diálogos con Estados Unidos y los países del Golfo para lograr una estabilidad en la región. Lo que es evidente es que Erdogan quiere cumplir un rol de arbitraje del conflicto y evitar una escalada que pueda perjudicar a Turquía. 

En ese contexto, la politóloga y especialista en política internacional, María Constanza Costa, explicó a LPO “existe una línea que sigue siempre Erdogan que es la de mostrarse como un mediador, como un equilibrista en los grandes conflictos regionales. En este caso hay dos preocupaciones genuinas muy importantes en Turquía. La primera es la crisis de refugiados que puede llegar a generarse si se desata una guerra a gran escala tanto de iraníes como de afganos, porque Irán tiene una gran población de refugiados de Afganistán”. 

Existe una línea que sigue siempre Erdogan que es la de mostrarse como un mediador, como un equilibrista en los grandes conflictos regionales. En este caso hay dos preocupaciones genuinas muy importantes en Turquía

“Irán y Turquía comparten frontera. Durante la guerra de junio también sucedió que algunos iraníes empezaron a cruzar por la frontera hacia Turquía y también durante la represión de las últimas movilizaciones. Entonces, hay una preocupación muy grande por el tema de lo que puede ser una catástrofe humanitaria y de lo que pueden ser refugiados llegando a Turquía, este es un tema muy sensible en la opinión pública turca por lo que sucedió con los refugiados sirios. Puede definirte una elección”, agregó.

Costa detalló que “la segunda es que Turquía no se transforme en un objetivo de Irán, primero por ser parte de la OTAN, tiene bases militares dentro del territorio, en Adana y en Izmir. Si Turquía se involucra cada vez más, puede ser que termine siendo también un objetivo”. 

Entonces, la especialista afirmó que “la estrategia de Erdogan es presentarse como un articulador, como uno de los actores principales de la región. También su estrategia es responsabilizar a Israel de estos ataques como si fuera quien arrastra a Estados Unidos a realizar estos ataques o hacer crecer esta ofensiva. Eso es muy importante porque Erdogan viene teniendo una buena relación con Trump sobre todo a partir que Trump le quitó el apoyo a las fuerzas kurdas en Siria, lo cual permitió consolidar aún más el poder de Turquía en esa zona y la incidencia de Turquía en la transición siria”.  

Hay una preocupación muy grande por el tema de lo que puede ser una catástrofe humanitaria y de lo que pueden ser refugiados llegando a Turquía, este es un tema muy sensible en la opinión pública turca por lo que sucedió con los refugiados sirios. Puede definirte una elección

“Erdogan no busca enemistarse con Trump, entonces toda la responsabilidad se la está atribuyendo a Israel. Eso es un punto muy importante. Hay que ver ahora qué pasa con el resto de los vecinos, sobre todo con Arabia Saudí, después de la información que salió en el Washington Post que habría empujado también a Estados Unidos lo había persuadido junto con Israel para que lleve adelante esos ataques”, añadió. 

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Por último, María Constanza Costa afirmó que “Turquía se mantiene dentro de la medida de sus posibilidades como suerte de articulador de la paz, algo que hasta el momento no le viene saliendo muy bien porque las conversaciones de paz se trasladaron de Estambul hacia Oman. Existe un temor de transformarse en un objetivo de Irán y por eso es que Turquía no permite que Estados Unidos realice operaciones desde sus bases militares”. 

“Turquía tiene en una provincia que se llama Malatia, una estación de radar que se llama Kurecik, que está cerca de la frontera con Irán y que permite detectar los ataques de manera anticipada. Es una defensa antimisiles de alerta temprana y que Irán en su momento, hace algunos años, dijo que iba a ser un objetivo en el marco de una guerra o de un enfrentamiento a mayor escala”, concluyó.





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