Fernando Niedu, titular de una financiera local, describió un escenario preocupante: aumentan los pedidos de montos pequeños para cubrir consumos corrientes y pagar otras deudas.
La realidad económica golpea cada vez con más fuerza en los hogares y comienza a reflejarse con claridad en uno de los termómetros más sensibles: la solicitud de préstamos personales. Así lo explicó Fernando Niedu, titular de una financiera local con más de dos décadas de trayectoria, quien aseguró que desde mediados del año pasado se incrementó de manera marcada la cantidad de personas que recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos.
“La financiera comenzó en febrero del año 2001, iniciando con préstamos de consumo en 2003. En estos años hemos atravesado distintos contextos económicos, pero hoy vemos una situación que preocupa”, señaló.
Según detalló, el perfil de la demanda cambió notoriamente. Si bien históricamente existieron solicitudes vinculadas a compras importantes, mejoras del hogar o proyectos personales, en la actualidad predominan los pedidos de dinero para cubrir urgencias inmediatas.
“Desde mediados del año pasado ha aumentado la cantidad de personas que solicitan préstamos, sobre todo para solventar gastos puntuales o cancelar otras deudas”, explicó.
Pedidos pequeños para sobrevivir al mes
Uno de los datos más llamativos que marcó Niedu tiene que ver con el monto y el destino de los créditos. Cada vez son más frecuentes las solicitudes de cifras reducidas, pensadas para resolver problemas de corto plazo y con devolución al momento de cobrar un sueldo, jubilación o ingreso mensual.
“Últimamente hay muchos clientes que solicitan montos pequeños a devolver cuando cobren porque no llegan a fin de mes con los gastos corrientes”, sostuvo.
La frase refleja una situación cada vez más extendida: familias que necesitan endeudarse para cubrir alimentos, medicamentos, servicios o combustible, en lugar de hacerlo para invertir o mejorar su calidad de vida.
En ese sentido, el crédito dejó de ser una herramienta de crecimiento para transformarse, en muchos casos, en una vía de emergencia para sostener el consumo básico.
Caen los préstamos para invertir o crecer
Otro punto que remarcó el comerciante es la fuerte caída en los pedidos destinados a crecimiento patrimonial o expansión comercial.
“Hay muy pocas solicitudes de préstamo para un crecimiento patrimonial o expansión del negocio”, afirmó.
Esto significa que hoy son escasas las personas que se acercan buscando financiamiento para ampliar un comercio, comprar maquinaria, refaccionar una propiedad o iniciar un emprendimiento.
La tendencia revela un cambio profundo en las prioridades económicas: en contextos de incertidumbre, el objetivo principal pasa a ser sostenerse en el presente más que proyectar el futuro.
Para muchos pequeños comerciantes y trabajadores independientes, tomar deuda para invertir implica un riesgo difícil de asumir cuando el consumo está retraído y los costos suben constantemente.
Sin expectativas de mejora inmediata
Consultado por el panorama que observa hacia adelante, Niedu fue claro y no mostró demasiado optimismo en el corto plazo.
“No tenemos perspectivas de que la situación mejore pronto, sobre todo si siguen los aumentos en servicios, combustible y alimentos, y los sueldos permanecen por debajo de la inflación acumulada”, expresó.
La combinación de tarifas en alza, incremento del costo de vida y salarios rezagados genera un escenario donde cada vez más personas ven deteriorado su poder adquisitivo.
Cuando el ingreso mensual pierde capacidad de compra, muchas familias recurren al crédito para cubrir el bache entre lo que entra y lo que necesitan gastar.
Un síntoma de la economía real
Más allá de los números macroeconómicos, el movimiento en las financieras locales suele mostrar con crudeza lo que ocurre en la economía cotidiana. Cuando aumentan los préstamos para consumo esencial y caen los destinados a inversión, el mensaje es claro: crece la necesidad y se enfrían las expectativas.
Lo que describe Fernando Niedu no es solamente la realidad de un comercio del rubro financiero. Es también el reflejo de cientos de vecinos que hacen cuentas todos los meses y, en muchos casos, necesitan una ayuda extra para poder llegar.


