La calificadora internacional Fitch Ratings elevó la nota de la deuda argentina de “CCC+” a “B-”, tanto en moneda extranjera como local, y mantuvo una perspectiva estable. La decisión fue interpretada por el mercado como una señal positiva sobre la economía y el rumbo de las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei.
La mejora tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros. Los bonos soberanos argentinos en dólares, tanto Globales como Bonares, registraron subas cercanas al 1%, mientras que el riesgo país elaborado por JP Morgan cayó cerca de 27 puntos básicos, ubicándose en torno a las 528 unidades.
Con esta nueva categoría, Argentina pasa a compartir escalón crediticio con economías emergentes como Bolivia, Ecuador, Nigeria y Angola, entre otros países con calificación “B-”.
Analistas del mercado consideran que, si la percepción de riesgo sobre la deuda argentina continúa alineándose con la de esos países, el riesgo país podría seguir descendiendo hasta una zona cercana a los 350 puntos básicos. Actualmente, Bolivia presenta un riesgo país de 304 puntos y Ecuador de 410, referencias que sirven como comparación para los inversores internacionales.
Esa posible reducción abriría la puerta para que Argentina vuelva a emitir deuda en los mercados internacionales a tasas más bajas. Con el rendimiento actual de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años en torno al 4,36% anual, una prima de riesgo cercana a los 350 puntos permitiría al país financiarse a tasas inferiores al 8% anual.
El caso de Angola aparece como uno de los ejemplos comparables. Sus bonos soberanos, también calificados en “B-”, rinden alrededor de 7,6% anual, una tasa considerablemente menor a la que pagan actualmente los títulos argentinos de largo plazo.
Hoy, uno de los bonos argentinos de referencia internacional, el Global 2046 (GD46), ofrece un rendimiento cercano al 9,7% anual en el mercado secundario, todavía muy por encima de otros países con la misma nota crediticia.
En su informe, Fitch Ratings destacó varios factores que respaldaron la suba de la nota argentina.
Entre ellos mencionó: La mejora de las cuentas fiscales y externas, El avance de reformas económicas, Mejores perspectivas para la acumulación de reservas, La expectativa de que el Gobierno consiga financiamiento para afrontar sus compromisos de deuda.
La calificadora también valoró el ajuste económico implementado por la administración de Javier Milei, que busca estabilizar la economía y recuperar la confianza de los mercados internacionales.



