Saltar al contenido
Ayacucho, Buenos Aires Información local, todos los días
Diario Ayacucho

Noticias de Ayacucho y la Zona

Buscar
Nacionales

El castigo del mercado a Brasil golpea a Caputo

La sorpresiva reelección de Lula da Silva en Brasil desató un terremoto financiero que cruzó rápidamente la frontera y golpeó a los mercados argentinos, en otra señal de alarma para la supervivencia de Luis “Toto” Caputo en el ministerio de Economía. La relación entre la política y los mercados es tan paradójica, que la Bolsa de San Pablo llegó a desplomarse más de 15% en castigo por el triunfo del líder del PT, pero en paralelo destrozó las acciones argentinas pese a que el gobierno de Javier Milei es promercado.

Además del desplome del Bovespa, el real sufrió una depreciación cercana al 10%. El espejo aegentino fue letal: el riesgo país saltó hasta los 765 puntos, mientras las acciones locales que cotizan en Wall Street registraron pérdidas de hasta 10%. El resultado electoral modificó de golpe las expectativas de los inversores y amenaza con convertirse en un nuevo problema para el gobierno de Milei.

El mercado brasileño había apostado fuerte por un triunfo de Flávio Bolsonaro. Durante octubre, el índice Ibovespa acumuló una ganancia cercana al 10% y el real se fortaleció 4,5%, impulsados por las expectativas de un cambio político que permitiera contener el gasto público. Sin embargo, Lula consiguió imponerse con el 51,8% de los votos frente al 48,2% de su adversario y dejó a los inversores atrapados en posiciones que anticipaban exactamente el escenario contrario.

La reacción fue inmediata. La Bolsa de San Pablo tuvo que interrumpir sus operaciones durante 30 minutos después de registrar una caída inicial del 10%. Una vez reanudadas las negociaciones, las ventas se profundizaron y el Ibovespa llegó a retroceder 15%, durante el mediodía. En Wall Street, Bradesco perdió más de 30%, Itaú cayó 22%, Nu Holdings retrocedió 19% y Petrobras se hundió casi 17%.

El golpe también alcanzó al mercado cambiario. El dólar llegó a dispararse 12% frente al real y posteriormente moderó su avance registrando una suba del 8%. Los bonos brasileños también sufrieron pérdidas y el riesgo país aumentó 24 puntos básicos, hasta los 185.

Detrás del desplome aparece una preocupación que excede el resultado electoral. Brasil enfrenta una deuda pública equivalente al 82,9% del PBI y una elevada carga de intereses. Los inversores esperaban que un eventual gobierno de Bolsonaro avanzara hacia una política fiscal más restrictiva. La continuidad de Lula, en cambio, reabrió las dudas sobre la capacidad de Brasil para estabilizar sus cuentas públicas.

El golpe llega a la Argentina

El impacto sobre los activos argentinos no tardó en aparecer. El riesgo país, que había terminado la semana anterior en 707 puntos, escaló hasta los 765, una suba de 58 puntos básicos. Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York registraron caídas de hasta 10%, mientras el dólar mayorista aumentó más de $10 y la cotización minorista del Banco Nación llegó a $1.560.

La particularidad es que Argentina prácticamente no había conseguido aprovechar el optimismo que impulsó a Brasil durante octubre, pero ahora enfrenta las consecuencias de su reversión. Mientras las acciones brasileñas acumulaban fuertes ganancias, los bonos soberanos argentinos continuaban debilitándose por las dudas sobre la capacidad del Tesoro para conseguir los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de 2027.

Desde Cohen advirtieron que el deterioro regional encuentra a la Argentina en una situación especialmente vulnerable. El riesgo país ya había tocado los 717 puntos antes del balotaje brasileño, mientras los bonos en dólares acumulaban pérdidas cercanas al 2% durante la semana anterior.

A la presión financiera se suma un problema comercial. Brasil es el principal destino de las exportaciones industriales argentinas, particularmente de la producción automotriz. Una depreciación persistente del real encarece los productos argentinos para los compradores brasileños y abarata los bienes provenientes del país vecino, complicando la competitividad de la industria nacional.

El expresidente del Banco Central Alejandro Vanoli advirtió sobre esta situación: “La devaluación del real del 10%, de mantenerse, afectará profundamente el ancla cambiaria de Argentina”. Además, recordó la crisis brasileña de 1999, cuando la fuerte depreciación de su moneda agravó las dificultades económicas que atravesaba la Convertibilidad.

Los bancos anticipan nuevas caídas y crece la preocupación por 2027

Las perspectivas tampoco ofrecen demasiado alivio. Un análisis de BTG Pactual contempla una caída del Ibovespa hacia los 170.000 puntos y una depreciación del real de entre 10% y 15%. El mercado brasileño ya llegó a operar por debajo de ese nivel bursátil durante la jornada posterior al balotaje, lo que refleja la magnitud de la reacción inicial.

Morgan Stanley y Barclays también plantearon escenarios de mayor debilidad cambiaria. Sus estimaciones contemplan un dólar que podría alcanzar los 5,50 reales, mientras que un deterioro fiscal más profundo podría llevarlo incluso hacia los 6 reales. La evolución dependerá, en buena medida, de las primeras definiciones económicas de Lula y de la respuesta del Banco Central brasileño.

Capital Economics, por su parte, proyecta una desaceleración de la economía brasileña durante el próximo mandato, con un crecimiento promedio de apenas 1,3% anual, frente al 2,7% del período actual. Para Argentina, una combinación de menor actividad brasileña y un real más débil podría representar un doble golpe sobre las exportaciones industriales.

El problema aparece en un momento delicado para Milei. El Presidente aseguró recientemente que una victoria electoral del oficialismo en 2027 podría reducir el riesgo país hasta los 200 puntos y permitir que la economía crezca entre 7% y 8%. Sin embargo, el indicador argentino ya se encuentra por encima de los 750 puntos y el acceso al financiamiento internacional continúa condicionado por las elevadas tasas que exige el mercado.

En ese contexto, Max Capital introdujo otra advertencia política: las elecciones brasileñas demostraron que incluso los escenarios considerados más probables pueden revertirse en las urnas. Los inversores habían asignado cerca de un 80% de posibilidades a una victoria de Bolsonaro, una apuesta que terminó provocando pérdidas millonarias.

La consultora también cuestionó la estrategia cambiaria argentina frente a las elecciones de 2027. Si la disputa electoral resulta ajustada, considera probable que el Gobierno necesite intervenir directamente mediante ventas de dólares, más allá de las herramientas disponibles en el mercado de futuros.

Para Cohen, el nuevo escenario regional dificulta que el riesgo país argentino regrese por debajo de los 650 puntos en el corto plazo y abre la posibilidad de nuevas subas. La evolución dependerá tanto de la estabilización de los mercados brasileños como de la capacidad del Gobierno argentino para despejar las dudas sobre sus compromisos financieros.

El triunfo de Lula terminó así con una de las apuestas regionales que habían sostenido el optimismo de los inversores durante octubre. Para Milei, el problema no se limita al desplome de las acciones o al salto del riesgo país: una economía brasileña debilitada, con una moneda depreciada y mayores dificultades fiscales, puede convertirse en un obstáculo adicional para la recuperación argentina justo cuando el Gobierno necesita mostrar resultados antes de las elecciones de 2027.