El PT confirma la fórmula Lula-Alckmin y el bolsonarismo define el vice de Flavio

El Partido de los Trabajadores de Brasil emitió un comunicado para marcar posición respecto del año electoral que se puso en marcha. 

En un largo comunicado de 20 puntos, el partido de Lula habla del 2026 como “un año decisivo para el futuro de la democracia brasileña y para la continuidad del proyecto nacional de desarrollo y transformación liderado por el presidente Lula”. 

“La próxima contienda electoral no será solo entre candidatos, sino entre proyectos antagónicos: por un lado, el proyecto democrático, popular y soberano que volvió a colocar al pueblo en el centro de las decisiones del Estado; por otro, el proyecto autoritario y excluyente, subordinado a los intereses del capital rentista y la extrema derecha global, representada por el bolsonarismo, independientemente de quién sea su portavoz en las urnas”, continúa.

Luego, hace una extensa defensa de la gestión de Lula y sus medidas para lograr  “crecimiento con distribución del ingreso, justicia social y responsabilidad fiscal” y destaca que “Brasil salió del mapa del hambre, volvió a crecer por encima del 3%, el desempleo alcanzó la tasa más baja de la serie histórica, los ingresos laborales reales comenzaron a aumentar de nuevo, la desigualdad comenzó a disminuir de nuevo, el salario mínimo comenzó a aumentar en términos reales y la tasa de inflación es la más baja de los últimos años”. 

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“Brasil ha recuperado prominencia internacional, liderando las agendas ambientales, reafirmando la soberanía nacional y defendiendo un mundo multipolar basado en la cooperación entre los pueblos. La celebración de la COP 30 en la Amazonía y el protagonismo de los pueblos indígenas, las comunidades quilombolas y las comunidades tradicionales proyectaron al mundo un paradigma indispensable de desarrollo sostenible con justicia social”, agrega. 

La próxima contienda electoral no será solo entre candidatos, sino entre proyectos antagónicos: por un lado, el proyecto democrático, popular y soberano que volvió a colocar al pueblo en el centro de las decisiones del Estado; por otro, el proyecto autoritario y excluyente, subordinado a los intereses del capital rentista y la extrema derecha global

Sin embargo, advierte, “este proceso enfrenta la resistencia de fuerzas poderosas. La revocación de los vetos presidenciales a la Ley de Licencias Ambientales, la captura de una parte creciente del presupuesto público mediante enmiendas parlamentarias, la presión de la búsqueda de rentas para obtener altas tasas de interés, los escándalos financieros, como el del Banco Master y otros, que exponen la corrupción y la colusión entre una parte del mercado y el crimen organizado, el saqueo de los recursos públicos, las acciones no reguladas de las grandes empresas tecnológicas que difunden desinformación y odio político, y la ofensiva permanente de la extrema derecha revelan que la disputa en curso es estructural”. 

“Se trata de una confrontación entre un proyecto que defiende la democracia y el desarrollo con soberanía y justicia social y un proyecto que busca subordinar el Estado brasileño a los intereses del capital financiero, las plataformas digitales sin control democrático y una agenda autoritaria”, alerta. 

Para el PT, “la extrema derecha intenta cuestionar el imaginario social mediante el debate sobre la seguridad pública de forma irresponsable, sin presentar soluciones concretas, utilizando términos como el “narcoterrorismo”, un concepto importado de las narrativas de la administración de Donald Trump, que sirve para justificar políticas excepcionales, la militarización permanente y las intervenciones que erosionan la democracia”. 

La extrema derecha intenta cuestionar el imaginario social mediante el debate sobre la seguridad pública de forma irresponsable, sin presentar soluciones concretas, utilizando términos como el “narcoterrorismo”, un concepto importado de las narrativas de la administración de Donald Trump, que sirve para justificar políticas excepcionales, la militarización permanente y las intervenciones que erosionan la democracia

“Está orgánicamente conectada a una red internacional que combina desinformación a gran escala, manipulación algorítmica, movilización a través del miedo, ataques a las instituciones democráticas y financiación transnacional. La regulación democrática de las plataformas digitales se ha vuelto indispensable para defender la democracia brasileña y global”, afirma. 

En este escenario, concluye, “el Partido de los Trabajadores reafirma que las elecciones de 2026 serán históricas. La reelección del presidente Lula es una condición estratégica para consolidar la democracia, derrotar al bolsonarismo, la variante brasileña del fascismo, los proyectos antinacionales y antipopulares, y profundizar las transformaciones iniciadas en Brasil para superar las desigualdades y construir un nuevo proyecto de desarrollo nacional soberano, sostenible e inclusivo. Nuestra tarea no es solo electoral, sino también política, social y organizativa”. 

“La tarea para 2026 requiere, además de la reelección del presidente Lula, la construcción de una mayoría democrática y popular en el Congreso Nacional. Es fundamental que nuestra campaña involucre al pueblo brasileño en la importancia de elegir diputados, senadores y gobernadores del PT y de partidos comprometidos con el proyecto liderado por Lula, capaces de garantizar la gobernabilidad, defender los derechos sociales y enfrentar el poder de la búsqueda de rentas y la extrema derecha en el Parlamento”, culmina. 

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En el campo de la derecha, LPO adelantó que los partidos de centro presentarán una opción de centro que puede dividir el voto y el bolsonarismo trabaja para la definición del vice de Flavio. 

La tarde del jueves se realizó una visita a la cárcel donde está alojado Jair Bolsonaro y el abanico de opciones son tres: el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, la ex ministra de Agricultura y senadora, Teresa Cristina que tiene vínculos con el agronegocio y el bahiense, AMC Neto.





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