La diputada Kelly Olmos elaboró un proyecto de reforma laboral alternativo al que dictaminó el oficialismo en el Senado a fines de diciembre, con el propósito de salvar los derechos de los trabajadores que la iniciativa amaga con barrer y bloquear el agujero fiscal sobre la coparticipación y las arcas de ANSES con el fondo de indemnizaciones.
La exministra de Trabajo reunió las firmas de sus pares Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Pablo Luque, Emir Félix y Pablo Todero pero, al cierre de esta nota, no había logrado eco en La Cámpora. Aunque la exfuncionaria les mandó una copia de su proyecto tanto al senador José Mayans como al jefe de la bancada peronista en Diputados, Germán Martínez, legisladores de Fuerza Patria en ambas cámaras comentaron a LPO que todavía no había “una línea clara” sobre la estrategia opositora en este tema.
Olmos cree que “hay que generar un fuerte debate” sobre la reforma y se mostró optimista ante la consulta de LPO: “El mejor elemento es que ellos (por los legisladores libertarios) han intentado impulsarlo diciendo que ya lo aprobaban todo en diciembre pero lo tienen que seguir postergando porque, más allá de sobreactuar el resultado electoral, evidentemente no tienen los votos para garantizar el conjunto del proyecto”, explicó.
La legisladora remarcó que el proyecto de Javier Milei “es regresivo desde el punto de vista de los derechos laborales pero también desde el punto de vista fiscal, con un costo enorme para la coparticipación federal”.
Pichetto, Michel y De la Sota insinúan un armado transversal del peronismo
El proyecto de Olmos y sus colegas peronistas propone “el fortalecimiento de los acuerdos colectivos de trabajo”, “la modificación del régimen de corresponsabilidad parental”, “el financiamiento bancario de indemnizaciones”, “la reducción progresiva de la jornada laboral hasta llegar a las 40 horas semanales”, “la modernización y el fortalecimiento de la inspección del trabajo”, “la creación de comités mixtos de salud, seguridad y prevención de riesgos en el trabajo”, “la regulación del trabajo en plataformas digitales” y “la reducción progresiva de las contribuciones patronales en las pequeñas y medianas empresas”.
Sin embargo, el trámite parlamentario de la ex ministra habría causado malestar en el bloque liderado por Martínez, después de una jugada similar que ensayaran Michel y Tolosa Paz tendiendo puentes con Miguel Pichetto. “Ahora hay algunos enojados con el proyecto de Kelly pero esto pasa porque en el bloque no se discute nada que no esté autorizado previamente, solo siguen órdenes”, apuntó un diputado en referencia a un mecanismo decisorio supervisado por Cristina Kirchner.
El planteo reproduce las tensiones previas al recambio parlamentario, cuando los diputados ingresantes en representación de las provincias pretendieron disputarle la conducción del bloque a Martínez y La Cámpora, al tiempo que el peronismo se partió en tres bloques dentro del Senado. Acaso la falta de síntesis frente al modo de oponerse a la reforma laboral no haga más que agudizar ese agrietamiento.
Ya en diciembre, la comisión de Trabajo del PJ le había llevado a la expresidenta una serie de iniciativas que componían una suerte de compendio de ideas de modernización laboral, tal como informó LPO, hasta San José 1111, el edificio donde cumple arresto domiciliario. Una de las impulsoras de esa postura partidaria había sido la diputada Vanesa Siley y algunos de esos puntos guardaban lógica coincidencia con propuestas similares de otros legisladores de extracción sindical, como Sergio Palazzo y Hugo Yasky.
Por eso, desde el cristinismo aseguran sin mayores precisiones que Fuerza Patria irá con dictamen propio al recinto, pese a que Mayans ordenó a su tropa no integrar la comisión donde se dictaminó la reforma laboral en la Cámara Alta. La jugada del formoseño parecía una maniobra para habilitar el camino de una eventual impugnación judicial porque Patricia Bullrich y sus aliados no habían respetado la “proporcionalidad” de las bancas para la integración de las comisiones.
Como sea, el gobierno trazó un itinerario para el tratamiento del proyecto que incluye una posible sesión para el 11 de febrero próximo en el Senado y otra en Diputados, prevista para dos semanas después, si consiguiera la media sanción. Mientras tanto, los legisladores que responden a los gobernadores peronistas se quejan que “no hay línea”. “En el bloque nadie discute nada, parece que lo único que importa es la interna del PJ bonaerense”, reprochó un diputado kirchnerista.




