Marco Rubio tomó distancia de Flavio Bolsonaro y dijo que no participó el operativo que permitió fugarse de Brasil para llegar a Estados Unidos, dejando expuesto al gobierno de Milei como el único Estado que propició el escape de la justicia del ex candidato presidencial, acusado de dos cargos de lavado de dinero.
El funcionario de Donald Trump habló en el marco de la cumbre de cancilleres del G20 en Atlanta donde sostuvo que ” (Flavio) ya disponía de un visado, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar en el país” y aclaró que “el gobierno de Estados Unidos no participó directamente” en la salida de Bolsonaro de su país.
“No facilitamos nada. Es decir, nos informaron de que había llegado a Estados Unidos. Anteriormente había tenido una visa, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar al país, lo cual hicimos, pero no participamos en ninguno de los preparativos que hizo para irse; al menos, el Gobierno estadounidense no estuvo involucrado directamente en ninguno de los movimientos que se realizaron”, insistió.
La declaración de Rubio no coincide con la información que brindó el presidente del American Council, Simón Levy, que aseguró que la fuga fue coordinada entre el gobierno argentino y el Departamento de Estado y la gran mayoría de los medios internacionales que hablan de una intervención directa del jefe de la diplomacia norteamericana.
La fuga de Bolsonaro de Brasil tensiona a Trump con un sector del Partido Republicano
Además, LPO reveló en exclusivo la tensión que existe en el Partido Republicano con la estrategia fallida de Rubio y otros actores de peso en la política norteamericana afirman que su principal error fue el desconocimiento total sobre la política brasileña.
En ese sentido, Ricardo Zuñiga, excónsul norteamericano en San Pablo y asesor de los gobiernos de Barack Obama le dijo este viernes al diario económico Valor que “la Casa Blanca, el presidente Trump y probablemente el secretario de Estado desconocen que el resto de la derecha brasileña ya está mirando hacia el futuro y no siguen la postura de Flávio de impugnar las elecciones, muy poca gente en Washington sabe quién es Tarcísio de Freitas, por ejemplo.
Zuñiga, que es una referencia inevitable para los diplomáticos latinoamericanos en la capital estadounidense porque habla un español perfecto, respaldó la información de The New York Times y confirmó que la salida de Bolsonaro fue organizada por el secretario Marco Rubio y el estratega de comunicación republicano Jason Miller.
En efecto, junto con Rubio, la salida de Bolsonaro fue organizada por el estratega de comunicación republicano Jason Miller, que vendría a ser el guía del secretario de Estado para que pueda conquistar a la base MAGA y ser candidato a la presidencia en 2028 contra el vicepresidente JD. Vance que sigue de cerca cada uno de sus tropiezos.
Ante esta interna, Trump hace un fino equilibrio pero en el caso de Bolsonaro parece haber quedado un rol incómodo. Por eso, apela a la ambigüedad en donde, por un lado, califica las elecciones brasileñas de “vergonzosas” y por el otro coordina un encuentro con Lula para antes de fin de año.
Por último, The New York Times publicó el pasado 26 de octubre un elogios artículo titulado “El estadista más influyente de América Latina frena el auge de la derecha” en donde destaca la victoria de Lula, remarca el impacto que esto produce en Trump y afirma que la izquierda latinoamericana conserva un importante caudal electoral.
Rubio también se mostró con Mauro Vieira, canciller de Brasil, a quien felicitó por el triunfo y anticipó que se reunirán en la cumbre del G7 en Francia.

