Proponen transformar el antiguo tanque de agua de avenida Solanet en un mural alusivo a la Fiesta del Ternero


Una propuesta surgida desde la comunidad comienza a tomar forma en Ayacucho y abre el debate sobre la puesta en valor de los espacios urbanos. Se trata de una iniciativa que plantea intervenir con un mural el antiguo tanque de agua ubicado sobre avenida Solanet, con el objetivo de convertirlo en un nuevo atractivo visual y turístico para la ciudad.


La idea fue impulsada por un vecino que acercó el planteo a este medio y que propone aprovechar la imponente estructura para desarrollar una obra artística de gran escala vinculada a la identidad local. El eje temático sería la Fiesta Nacional del Ternero y Día de la Yerra, uno de los eventos más representativos de Ayacucho, con reconocimiento a nivel nacional y fuerte arraigo en la tradición rural.
El tanque, por su altura y ubicación estratégica, ofrece condiciones ideales para una intervención de este tipo. Visible desde distintos puntos, podría convertirse en una referencia inmediata tanto para quienes transitan a diario como para quienes visitan la ciudad. En ese sentido, la propuesta no solo apunta a embellecer el entorno, sino también a generar un nuevo punto fotográfico que funcione como postal urbana.


La iniciativa se inscribe en una tendencia cada vez más extendida en distintas ciudades del país, donde murales de gran escala logran resignificar espacios relegados o deteriorados. En muchos casos, estas intervenciones no solo mejoran la estética urbana, sino que además generan circuitos culturales y turísticos, impulsados en gran medida por el impacto visual y la circulación en redes sociales.
En Ayacucho, la posibilidad de vincular esta intervención con la Fiesta del Ternero suma un componente identitario fuerte. La representación de escenas rurales, animales, tradiciones y símbolos locales permitiría construir una imagen reconocible y coherente con la historia y la cultura de la ciudad.
Al mismo tiempo, la propuesta abre interrogantes sobre el rol del Estado y de las instituciones en la promoción de este tipo de iniciativas. Si bien por el momento se trata de una idea impulsada desde el ámbito privado, su concreción podría requerir articulación con el municipio, así como la participación de artistas locales y organizaciones culturales.


También aparece como una oportunidad para generar un proyecto colectivo, donde distintos actores de la comunidad puedan involucrarse en el diseño y ejecución del mural. Esa dimensión participativa no solo enriquecería la obra final, sino que también fortalecería el sentido de pertenencia.
El antiguo tanque de agua, hoy atravesado por el desgaste propio del paso del tiempo, podría convertirse así en un símbolo renovado. Un espacio que deje de ser parte del paisaje sin protagonismo para transformarse en un punto de encuentro, una referencia visual y una nueva postal de Ayacucho.
Por ahora, la propuesta está sobre la mesa. Pero como ocurre con muchas ideas que nacen desde la comunidad, su futuro dependerá de la capacidad de encontrar eco, sumar voluntades y transformarse en un proyecto concreto. Podemos pensar en la idea surgida de este mismo medio, de colocar un cartel indicador en ruta 74 y 29, que publicamos en ediciones anteriores, pero como todo, son solo ideas…

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