Las acciones argentinas no están atravesando un buen 2026 y acumulan una baja superior al 15%. Pero una empresa que tuvo su momento dorado en los noventa, duplica esa caída: Sociedad Comercial del Plata (COME).
Sociedad Comercial del Plata es un holding fundado por Santiago Soldati -dejó la presidencia años atrás-, que tiene presencia en 17 países y emplea a unas 1.000 personas. Con inversiones en sectores estratégicos como construcción, energía, agroindustria, transporte y real estate, posee acciones en Destilería Argentina de Petróleo, Canteras Cerro Negro, Compañía General de Combustibles (CGC), Morixe Hermanos, Lamb Weston Alimentos Modernos, Ferroexpreso Pampeano y Delta del Plata, entre otras firma.
Y a nivel bursátil, es una de las más reconocidas por contar con un fuerte respaldo en el mercado de derivados financieros.
Sus acciones se suelen utilizar mucho para armar estrategias de lanzamiento cubierto, es decir, comprar nominales y vender opciones de compra para obtener una figura en la cual se genera una ganancia máxima (tasa), que en este caso es de las más altas del mercado (hasta 80% anual), que se materializa siempre y cuando el subyacente permanezca cotizando lateralmente o por encima del precio del ejercicio de la opción de compra.
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“El importe de la prima hace a las veces de cobertura y da un margen de baja en el cual no tenemos perdidas. Junto con Grupo Financiero Galicia, suelen ser las más usadas para estas estrategias de tasa”, comentó el operador y asesor financiero Germán Marin.
De todas maneras, a pesar de su negocio diversificado y su popularidad en la bolsa porteña, Sociedad Comercial del Plata retrocedió alrededor del 30% en dólares en lo que va del año y desde el pico de noviembre de 2024 perdió un impresionante 70% de su valor.
Para los especialistas de la City, la caída es la consecuencia del empeoramiento de muchos indicadores clave. Durante el año 2024, registró ganancias interesantes, pero el año pasado los trimestrales mostraron pérdidas, reducción de ingresos y márgenes flojos.
“El beneficio por acción es negativo en los últimos reportes presentados y eso termina pasando factura lógicamente en el precio. La empresa está en un periodo de ajustes y reestructuración del capital que le ha afectado”, indicó Marin.
Aún así, el potencial de mediano plazo se mantiene. Al examinar detalladamente la compañía, se expone que tiene activos reales sólidos, variados y ubicados de manera estratégica para aprovechar un eventual repunte de la economía entre 2026 y 2030. Pero tiene que ocurrir.
De la comparación de su precio actual ($40) con su valor libro ($135) o su valor por descuento de flujo ($96), se podría argumentar una subvaluación que da algo de chances de recuperación.
“En cuanto a su potencial, está dado gracias a su involucramiento en la energía no convencional y la agroindustria orientada a las exportaciones. Habrá que ver si el grupo es capaz de gestionar adecuadamente los cambios habituales en la Argentina de las políticas energéticas, inflación y tipo de cambio”, finalizó Marin.


