Apagados los ecos mañaneros que genera el incesante movimiento en el Espacio Cultural “La Vieja Usina”, al comenzar la tarde de ayer martes 18 de noviembre, la actividad, aunque menguada, estaba representada por diversas manifestaciones que generalmente suelen pasar un tanto desapercibidas desde la calle. Por citar un solo ejemplo, en uno de los departamentos nos encontramos con la Maestra Auxiliar en Economía Doméstica, Stella Maris Sosa, en quien depositamos nuestro mayor interés al solo efecto de conocer parte de su vida como de su obra.
Actividades que no pierden vigencia
“Nací en Ayacucho, el once de julio de mil novecientos cincuenta y siete”, nos dice la amable y muy atenta profesora, que dejó por algunos minutos su clase de tejido para adultos con el fin de atender nuestro requerimiento periodístico. Después de comenzar sus estudios primarios en la Escuela Nº 14 ubicada en el paraje “Fiorita”, encauzó sus pasos hacia el Hogar Agrícola “Rosario Vera Peñaloza”, donde se capacitó en diversas actividades que le permiten actualmente desenvolverse en un ámbito sumamente accesible para niños, jóvenes y adultos.
“Cuando mis padres, Ramona Gómez y Sandalio Alberto Sosa, se trasladaron a la ciudad, pude cumplir con mis aspiraciones laborales al obtener el título de Maestra Auxiliar en Economía Doméstica. En los últimos quince años, enseñé en numerosas sedes barriales y otras instituciones todo lo concerniente a tejer con dos agujas, crochet y amigurumi. Tengo alumnas de ocho a ochenta y cuatro años de edad. Considero que siempre es tiempo para aprender, principalmente aquellas tareas ligadas al hogar, porque aunque la tecnología avanza diariamente a pasos agigantados, las manualidades hogareñas en su diversidad no han perdido ni perderán vigencia”.
Mucho más que una salida laboral
Stella Maris Sosa, también enseña costura, bordado, macramé y otras manualidades. Todos esos encuentros se llevan a cabo en horarios de mañana y tarde en el Espacio Cultural “La Vieja Usina”. Hago propicia la oportunidad para agradecerle a Florencia Beltrachini que nos da el espacio para nuestra actividad. También ha expuesto sus conocimientos en el Centro de Jubilados. Entre tanta diversidad de anécdotas y datos, brevemente recordó cuando en plena pandemia del Coronavirus dio clases virtuales. “Tengo muchos alumnos. Me siento plenamente reconfortada cuando compruebo que mis enseñanzas no caen en saco roto. Más que una profesión con salida laboral, siempre considero que estoy cumpliendo con una obra de bien para la que me preparé de la mejor manera posible”, acota Stella Maris, quien oportunamente contrajo matrimonio con Abel Gonzales. De esa unión nacieron Gastón y Jimena.
De todo y de manera gratuita
“También soy artesana”, nos dice mientras consideramos que debemos terminar el encuentro debido a que nuestra entrevistada debe regresar al taller, con sus alumnos. Respecto a sus artesanías, las ha presentado en numerosas ferias, aunque últimamente no dispone de tiempo para ocuparse de ellas. “El viernes cinco de diciembre y a partir de las dieciocho horas, realizaremos el encuentro final de los talleres, donde se expondrán los trabajos de cada especialidad. Aprovecho esta ocasión para invitar a toda la comunidad para que visite la muestra”, nos dice a modo de despedida. Dos agujas, crochet, amigurumi, costura, macramé y bordado. Desde tiempos inmemoriales, estas especialidades continúan teniendo plena vigencia, mientras se proyectan con sobrados méritos y necesidades hacia el futuro a cargo de Stella Maris Sosa, y en un espacio como “La Vieja Usina”, donde puede aprenderse de todo y de manera gratuita
