La plata está protagonizando uno de los movimientos más bruscos en los mercados de metales preciosos, con una caída impactante que está borrando casi todas las ganancias acumuladas en 2026, que fueron históricas. Ante la situación, los inversores se preguntan si se “pinchó” una burbuja.
Tras un rally que lo llevó a máximos históricos a finales de enero, el precio de la plata sufrió un retroceso aún más marcado que el oro: cayó a la franja de los USD 71 la onza, muy abajo de su récord reciente de USD 121.
Esta baja sitúa a la plata apenas unos puntos por encima del nivel con el que terminó 2025, anulando prácticamente el impulso que había generado fuertes expectativas entre los inversores a comienzos de año, que vieron en el metal un futuro prometedor por tratarse de un insumo clave en la pujante industria de la energía solar, que está alcanzando en Asia y en particular en China, niveles de producción récord.
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En contraste con la tradicional visión de la plata como activo de refugio, su comportamiento reciente reflejó una volatilidad extrema. El principal catalizador de la caída fue el fortalecimiento del dólar estadounidense tras la designación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos y la decisión del saliente Jerome Powell de mantener las tasas de interés sin cambios en enero.
Warsh es de las opciones que barajaba Trump para la Reserva Federal, acaso la más prudente en el manejo monetario. Habrá que ver si logra moderar la idea de Trump de impulsar una baja drástica de las tasas y tener un dólar barato que favorezca la producción industrial y el potencial exportador de Estados Unidos.
Como sea, el giro en las expectativas de política monetaria que produjo la designación de Warsh redujo el atractivo de activos como los metales preciosos, y empujó a muchos operadores a recoger beneficios tras las subidas del 2025.
La plata tiende a ser más sensible que el oro a los cambios en el sentimiento económico global. Pero los analistas consultados por LPO coincidieron que este fuerte movimiento a la baja, puede ser una corrección técnica después de una subida acelerada, más que el fin de un ciclo de precios altos, aunque no está claro si las cotizaciones encontrarán un soporte sólido en el corto plazo.
“No hay evidencia de que se haya pinchado una burbuja en la plata, sino más bien de una toma de ganancias tras un rally muy intenso en los últimos meses. Los precios de la plata subieron fuertemente en 2025, impulsados por el contexto global. El metal recibió un muy fuerte flujo como refugio ante la pérdida del dólar y los problemas en el mundo en general, además por expectativas de mayor demanda industrial (especialmente en energía solar). Es normal ver correcciones técnicas y eso es lo que estamos viendo ahora”, afirmó Leonardo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC).
“Si fuera que se pinchó la burbuja, esperaríamos señales más profundas: caídas persistentes en volumen, pérdidas de soportes técnicos clave y desinterés sostenido de los inversores. Lo que observamos es un retroceso moderado dentro de un rango amplio, compatible con toma de ganancias y reacomodamiento de expectativas tras una fase de sobrecompra”, agregó.
Mientras que Tomás Ambrosetti, director de Guardian Capital, afirmó que no ve un cambio estructural para la plata, pero si en el corto plazo un cambio de expectativas sobre el panorama de las tasas de interés, con el mercado priceando un sendero algo más alto de lo previsto.
“A eso se le sumó un factor puntual: problemas técnicos en la apertura de la London Metal Exchange, que retrasaron la rueda y agregaron ruido en un mercado ya cargado. El resultado fue un cierre abrupto de posiciones, toma de ganancias agresiva y una corrección muy profunda, especialmente en plata, que llegó a borrar todas las ganancias del año”, explicó.
Y concluyó: “Por ahora, no hay señales claras de una ruptura en los fundamentos. Lo que sí se vio afectado fue la dinámica de corto plazo, y en activos con un posicionamiento muy concentrado este tipo de cambios suele traducirse en movimientos abruptos”.




