YPF Luz y Genneia postergan su salida a la bolsa de Nueva York y el mercado se pregunta si se terminaron los dólares de Wall Street

Ante la falta de apetito inversor, YPF Luz y la empresa de energía renovable Genneia decidieron postergar su salida a Wall Street. No se trata solamente de una operación que quedó en el camino. La pregunta que circula entre bancos y empresas es si se terminó el interés de la bolsa de Nueva York por financiar empresas y provincias argentinas, que aportó una cantidad importante de dólares al actual modelo económico. 

Voceros de ambas compañías lo desvincularon de la suba del riesgo país y afirmaron a LPO que la decisión de postergar las IPO obedece a razones del “mercado internacional”. 

Genneia había presentado ante la Securities and Exchange Commission (SEC) la documentación para realizar una oferta pública inicial (IPO) y solicitó cotizar simultáneamente en Nueva York y Buenos Aires bajo el símbolo GENN. JP Morgan avanzó incluso con el registro de los ADS. De concretarse, habría sido la primera salida a Bolsa de una compañía argentina en Estados Unidos desde 2019. La empresa llegaba con ventas por USD 376,8 millones, una ganancia neta de USD 97,2 millones y un EBITDA ajustado de USD 286,5 millones en los doce meses terminados en marzo. 

Pero según confirmaron a LPO fuentes de la empresa “los bancos asesores nos dijeron que era mejor esperar a septiembre u octubre” o cuando se encuentre apetito del mercado. “Genneia mantiene la decisión de sali al mercado, pero va a esperar el momento adecuado”, agregaron las fuentes.

En efecto, esta semana Genneia comunicó a los inversores que no avanzará con la operación. El dato tiene un peso especial porque no se trata de una empresa cualquiera. Es la principal generadora renovable del país, con 2.009 MW de capacidad instalada, 1.646 MW renovables y el 98% de sus ingresos denominados en dólares. Es, en otras palabras, una de las niñas bonitas del sector estrella de la economía argentina. Si Genneia considera que no es el momento, la señal para los que vienen detrás es bastante menos amable. 

YPF Luz había recorrido un camino similar y también decidió ahora postergar  su IPO.

Hasta hace pocas semanas el sector energético parecía tener una autopista financiera propia. El clima cambió. Durante la primera mitad de agosto, el riesgo país acumuló una suba cercana al 10% y volvió a moverse en la zona de los 480 puntos básicos, después de haber tocado 402 puntos a comienzos de julio. Son algunas decenas de puntos que cambian mucho. Encarecen el costo de fondeo de empresas y provincias y obligan a los inversores a exigir mayores rendimientos para asumir riesgo argentino. 

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Hasta ahora había ocurrido exactamente lo contrario. El primer semestre fue una fiesta de deuda corporativa. Las empresas argentinas emitieron obligaciones negociables por 9.632 millones en 169 series, un 8% más que durante el mismo período del año anterior. Más de la mitad fue absorbida por el negocio energético: 5.307 millones de dólares, equivalentes al 55% del total. YPF encabezó el ranking con 833 millones, seguida por Pampa con 700 millones, Edenor con 640 millones, Vista con 617 millones y Pluspetrol con 500 millones.

Esas cinco compañías concentraron el 62% del financiamiento energético. Pero la lista fue mucho más extensa. Pan American Energy colocó 375 millones de dólares en Nueva York. Tecpetrol levantó 750 millones; TGS, 500 millones; Genneia, 400 millones; CGC 300 millones; Oldelval 116 millones; Capex 71 millones. 

También salieron a buscar dólares otros bancos, desarrolladoras inmobiliarias, agropecuarias, telefónicas y hasta empresas de maquinaria agrícola. 

El cierre de la canilla de Wall Street sería un problema central para el programa económico. El modelo de Milei atravesó distintas estaciones, pero todas tuvieron un denominador común: necesitó una fuente extraordinaria de dólares cuando se agotaba la anterior.

Las provincias recorrieron el mismo camino. El ajuste de las transferencias nacionales y la paralización de la obra pública federal las empujaron a buscar financiamiento propio justo cuando la caída del riesgo país les abría nuevamente Wall Street. 

Córdoba obtuvo USD 800 millones este año, después de haber colocado USD 725 millones en 2025. Santa Fe consiguió USD 800 millones al 8,1%; Chubut, USD 650 millones al 9,45%; la Ciudad de Buenos Aires, USD 600 millones al 7,8%; Neuquén, USD 500 millones; y Entre Ríos, USD 300 millones. Sólo esas operaciones movilizaron más de USD 3.600 millones durante 2026. 

Esos dólares hicieron bastante más que financiar empresas y gobernadores. Una parte terminó abasteciendo el mercado cambiario. Las compañías y provincias emitían deuda, ingresaban las divisas y vendían los dólares necesarios para afrontar gastos y proyectos en pesos. El Banco Central encontraba así oferta adicional sin depender exclusivamente de la liquidación de exportaciones.  

Por eso el eventual cierre de esa canilla sería un problema para el programa económico. El modelo de Milei atravesó distintas estaciones, pero todas tuvieron un denominador común: necesitó una fuente extraordinaria de dólares cuando se agotaba la anterior. 

El primer año contó con el fuerte impulso exportador provocado por la devaluación inicial, la mas grande de la historia económica argentina. Después llegaron los dólares del blanqueo. Más tarde aparecieron el FMI, los organismos multilaterales, los repos y en el 2025 el respaldo financiero del Tesoro estadounidense. 

Durante 2026 se sumaron dos motores. Por un lado, exportaciones elevadas y una balanza energética favorecida no sólo por el crecimiento de Vaca Muerta sino por un precio internacional del petróleo extraordinario por la guerra en Medio Oriente. 

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Y por otro lado apareció la deuda. Empresas y provincias aprovecharon la compresión del riesgo argentino y generaron un flujo financiero que complementó el comercial. El segundo trimestre muestra la magnitud del salto: las emisiones corporativas saltaron de USD 3.956 millones entre enero y marzo a 5.676 millones entre abril y junio, un aumento del 43%. 

Ahora ambas canillas pierden presión al mismo tiempo. El petróleo dejó atrás los valores excepcionales, el ciclo de mayor liquidación agrícola quedó atrás y el aumento del riesgo país encarece las colocaciones privadas y subsoberanas. 

Por eso, se entiende la urgencia de Luis Caputo por encontrar los dólares que están dentro del país pero fuera del circuito financiero, a los que intenta atraer con la ley de inocencia fiscal y la posibilidad de préstamos en dólares que anunció este jueves, ofreciendo a esos dólares del colchón una tasa en moneda dura si los bancarizan. 

Pero el problema de fondo es que el programa necesita financiamiento en dólares para sostener el puente entre una fuente de divisas y la siguiente. Durante meses ese puente pareció ensancharse. Las empresas emitían, las provincias emitían, Vaca Muerta exportaba y el riesgo país bajaba. La interrupción de la salida de Genneia plantea la pregunta: qué ocurre si Wall Street decide esperar a ver que pasa con la reelección de Milei. 

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