Milei destraba el acuerdo con China por las represas y tensiona con EE.UU

Javier Milei dio el visto bueno para que el gobierno firme con China la Adenda 12 que destraba las represas de Santa Cruz, la obra emblemática de Cristina Kirchner. La decisión permitirá la inmediata liberación de USD 250 millones de la potencia asiática y de manera casi simultánea se descuenta la molestia de la Casa Blanca.

Este mismo martes en su discurso de la Unión ante el Congreso de Estados Unidos, el eje de Trump fue reducir la influencia global de China. Y como reveló LPO México en exclusiva el secretario de Estado, Marco Rubio, encabeza una gira al Cariba para reducir al máximo la presencia de la potencia asiática en la refión, verdadero motivo de la decapaitación del régimen chavista.

La reactivación de las represas de Santa Cruz no son un guiño menos a Beijing, se trata de la obra de infraestructura más grande financiada por China fuera de su territorio. 

Marco Rubio aterriza en el Caribe para limitar la presencia china y cortar los nexos con Cuba

Después de años de parálisis, renegociaciones y tensiones diplomáticas, Milei decidió reactivar un proyecto que excede lo energético: es una pieza central del vínculo financiero y geopolítico entre Argentina y China. Hasta Alberto Fernández frenó el proyecto, en ese momento por presiones del demócrata Joe Biden. Es decir, su rechazo es una política de Estado en la potencia del norte.

La reactivación de las represas de Santa Cruz no son un guiño menos a Beijing, se trata de la obra de infraestructura más grande financiada por China fuera de su territorio.

El albertismo frenó la obra contra la opinión del kirchnerismo duro, que defendía sostener el financiamiento chino como única vía realista para completar los trabajos en la provincia de Cristina y Máximo. 

El nuevo entendimiento busca cerrar ese ciclo. La adenda 12 reordena las condiciones financieras, reconoce costos adicionales generados por los desplazamientos geológicos del terreno y habilita el reinicio pleno del proyecto. 

En paralelo, se acordó un reconocimiento económico cercano a los 250 millones de dólares a favor de la UTE constructora por los sobrecostos acumulados durante los años de paralización. 

La Unión Transitoria de Empresas está encabezada por la estatal china Gezhouba junto a los socios argentinos

Eiling e Hidrocuyo

que participaron desde el inicio del emprendimiento. En las últimas semanas comenzó a circular la versión de que los socios locales podrían salir del consorcio y que la obra quedaría exclusivamente bajo control chino. 

Sin embargo, fuentes al tanto de la negociación aclararon a LPO que esa interpretación es prematura. Según explicaron, el documento que está por concretarse es un memorando de entendimiento que reconoce los deslizamientos, fija el esquema de compensaciones económicas y abre la posibilidad de ajustes internos en la composición societaria durante 2026, algo habitual en megaproyectos de infraestructura.

“No existe una cláusula automática que obligue a la salida de empresas argentinas ni está previsto el ingreso de nuevos socios”, afirmo la fuente consultada. 

El trasfondo excede lo contractual. Para China, las represas representan su obra insignia en el exterior y un símbolo del despliegue global de su financiamiento estatal. Para Argentina, la reactivación genera una tensión inesperada con la Casa Blanca, que MIlei busca amortiguar con gestos de alineamiento exagerado y personal con Trump. 





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