Viernes negro para Estados Unidos: Irán derribó dos cazas y temen que hayan capturado a uno de los pilotos

Irán derribó un moderno caza de combate estadounidense F-15E Strike Eagle mientras volaba en su territorio, en un golpe durísimo para el relato de Donald Trump que insiste que la capacidad de respuesta militar de la nación persa ha sido completamente “obliterada”. El derribo del caza fue confirmada por la Guardia Revolucionaria en un comunicado en el que se afirmó que la aeronave pertenecía al escuadrón Lakenheath.

El informe iraní precisó que el avión quedó completamente destruido tras el impacto y que por el momento no se dispone de datos sobre uno de los tripulantes. El otro supuestamente fue rescatado por fuerzas norteamericanas, que temen que el restante -si sobrevivió- sea capturado por los iraníes, lo que implicaría un revés sicológico demoledor para Trump. Los cazas F-15 llevan dos tripulantes, un piloto y un encargado de las armas.

En la respuesta al operativo de rescate norteamericano del tripulante que se eyectó, los iraníes lograron impactar un helicóptero Black Hawk, que según Estados Unidos logró escaparse. La zona donde cayó el piloto ahora está acordonada por efectivos de la Guardia Revolucionaria, confirmó el New York Times.

Junto al anuncio, la CGRI difundió una serie de fotos de los restos del caza. En una de ellas, la organización lanzó una dura crítica a la comunicación de la Casa Blanca.

“Las pautas narrativas de los estadounidenses en estos días son: llamar a la falta de objetivos ‘operaciones dinámicas’; presentar la derrota como ‘el fin de la misión’; mostrar la discordia como ‘un cambio de mando’; vender la necesidad de un acuerdo por debilidad como un ‘trato inteligente’; y renombrar la retirada regional como ‘redefinición de prioridades'”, afirmó la Guardia Revolucionaria.

Ruido y caos 

Esta medianoche se supo que los iraníes también derribaron un segundo avión de combate norteamericano un A-10 Warthog, que se estrello cerca del estrecho de Hormuz y siempre según la información norteamericana, su piloto logró salvarse.

Medios iraníes informaron que existe una recompensa para quien capture al soldado estadounidense, vivo o muerto. 

Las pautas narrativas de los estadounidenses en estos días son: llamar a la falta de objetivos ‘operaciones dinámicas’; presentar la derrota como ‘el fin de la misión’; mostrar la discordia como ‘un cambio de mando’; vender la necesidad de un acuerdo por debilidad como un ‘trato inteligente’; y renombrar la retirada regional como ‘redefinición de prioridades’.

Este es el segundo caza que las Fuerzas Armadas iraníes logran derribar en lo que va del conflicto, tras un primer impacto a mediados de marzo.

Este suceso implica un nuevo golpe para Estados Unidos en una guerra que le está resultando caótica. El jueves, el secretario de Guerra Pete Hegseth, destituyó al jefe del Estado Mayor del Ejército estadounidense y a otros dos generales como el jefe de capellanes, el mayor general William Green Jr y el comandante del Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército, el general David Hodne.

Los despidos se produjeron al día siguiente del mensaje de Trump al país en donde amenazó con destruir Irán “hasta devolverlos a la edad de piedra” y proyectó “dos o tres semanas más de guerra”. El rumor instalado en los medios de Estados Unidos y el mundo es que las salidas están vinculadas a la resistencia de buena parte de la cúpula militar a realizar la invasión por tierra con la que se tienta un humillado Trump. 

El escenario para el republicano se está volviendo complejo, la mera posibilidad que Irán tenga a un soldado estadounidense como prisionero de guerra podría ser una catástrofe para la presidencia de trump y traza un paralelismo con los 444 días que la revolución islámica tuvo rehenes norteamericanos en 1979. Ese hecho fue letal para la presidencia de Carter. 

Esta brillante guerra sin estrategia que comenzaron ahora ha sido degradada de ‘cambio de régimen’ a ‘¡Eh! ¿Alguien puede encontrar a nuestros pilotos? ¿Por favor?’

Además, Estados Unidos se está quedando sin aliados. Los países del Golfo empiezan a tomar distancia dado que sus territorios están bajo fuego por la presencia de bases norteamericanas y Europa se negó a ingresar a la guerra. Esto le permitió abrir una negociación con Irán para que buques europeos puedan pasar por el Estrecho de Ormuz.

En ese marco, Emmanuel Macron y el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, se reunieron en Paris para sellar un acuerdo con los iraníes e ignoraron las amenazas de Trump de abandonar la OTAN si no se suman a la guerra.

Trump dice que seguirá “dos o tres semanas más” en la guerra y se dispara el precio del petróleo 

Mohammad Ghalibaf, presidente del Parlamento de Irán y una figura clave del gobierno que supervisa la guerra, recurrió a las redes sociales para burlarse de la administración Trump. “Esta brillante guerra sin estrategia que comenzaron ahora ha sido degradada de ‘cambio de régimen’ a ‘¡Eh! ¿Alguien puede encontrar a nuestros pilotos? ¿Por favor?'”, dijo en una publicación en X. 

El derribo en un mismo día de dos aviones de combate es un golpe durísimo para Trump y Hegseth, quienes habían afirmado que la capacidad misilística de Irán para atacar aviones estaba completamente destruida.





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