Un informe privado comparó precios de alimentos, ropa, autos, electrónicos y servicios entre Argentina y otros nueve países de América, Europa y Asia. El estudio detectó que el país se ubica entre los más caros en bienes durables, mientras muestra diferencias más moderadas en alimentos y servicios.
La discusión sobre si Argentina está “cara” o “barata” volvió al centro del debate económico. La apreciación cambiaria, la desaceleración de la inflación y la apertura parcial de importaciones reactivaron las comparaciones de precios con otros países y encendieron las alarmas sobre competitividad.
En ese contexto, un relevamiento de la Fundación Mediterránea-Ieral analizó cuánto cuesta comprar los mismos bienes y servicios en Argentina frente a otros nueve países de América, Europa y Asia. El trabajo concluyó que el país figura entre los más caros en productos durables, aunque presenta diferencias más heterogéneas en alimentos y servicios.
El informe fue elaborado por los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna y atribuye buena parte de las diferencias de precios a la carga impositiva, las restricciones comerciales y los desequilibrios macroeconómicos acumulados durante las últimas décadas.
El relevamiento concluyó que el país aparece entre los más caros en bienes durables, especialmente en:
autos, celulares, electrodomésticos, computadoras y tecnología.
Según los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna, las diferencias se explican por:
alta carga impositiva, restricciones a las importaciones, falta de competencia y volatilidad económica.
En alimentos y servicios, el panorama es más variado. Algunos productos mantienen precios competitivos, mientras que otros ya se ubican por encima de países como Brasil, Chile o México.
El informe también señala que la apreciación del peso en los últimos meses encareció muchos precios medidos en dólares.
“La mayor volatilidad de precios y cambiaria que ha caracterizado a Argentina puede producir cambios importantes en la comparación de precios dentro de un mismo año”, explicó Capello.
El estudio reabre además el debate sobre el “costo argentino” y la competitividad de la economía frente al resto del mundo.



