La guerra de Karina con Patricia altera el armado opositor en Córdoba

El bullrichismo en Córdoba tiene el GPS en modo recalculando. Casi de la misma manera que ocurrió el año pasado cuando Patricia Bullrich decidió salir del PRO para enrolarse en La Libertad Avanza, la tropa cordobesa de la senadora aguarda cuál es la próxima orden y qué deben hacer.

Aún sin muchas certezas en el panorama inmediato y con una guerra desatada entre Karina Milei y Bullrich que, por ahora, no parece tener consecuencias solamente en el corto plazo.

Saben dentro del armado de la senadora en Córdoba que la capilaridad de la exmujer del PRO es vasta y atraviesa, no sólo las presencias con bancas en el Congreso, sino también una extensión que incluye escaños en la Legislatura provincial, el Concejo Deliberante de la capital cordobesa y también presencias en el interior provincial. 

El próximo foco es la elección en Marcos Juárez, bastión que el propio Gabriel Bornoroni y los libertarios quieren tomar como propio con la elección de septiembre, que el peronismo está dispuesto a pelear y que la actual intendenta Sara Majorel, reconocida hace no mucho tiempo como bullrichista, ya teje entendimientos con quien fuera su padrino político: el ex amarillo y actual cordobesista, Pedro Dellarossa.

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La primera generala cordobesa del bullrichismo es la diputada nacional Laura Rodríguez Machado, integrante de una mesa política de la oposición que en Córdoba tiene fotos y reuniones, pero conversaciones que terminan siempre en un mismo polo que a las mujeres del armado empieza a incomodar: Bornoroni-Juez.

El próximo foco es la elección en Marcos Juárez, bastión que gobierna una bullrichista y que Gabriel Bornoroni y los libertarios quieren tomar como propio en la próxima elección de septiembre.

Con el senador casi bloqueando el casillero de candidato a vicegobernador del libertario, pero también poniendo un pie en la carrera por la intendencia, deja sin margen el arribo de una mujer; tanto para Rodríguez Machado como para la radical Soledad Carrizo.

Juez, de todas maneras, tiene buen vínculo con Bullrich y en muchas cuestiones de la actual crisis de fuego amigo que tienen los libertarios, tiene con ella más coincidencias que disidencias. Por más que no las diga. 

En el Senado, Bullrich también monitorea a su colega Carmen Álvarez Rivero.

Dentro de la Unicameral cordobesa, el bullrichismo tiene al legislador Ignacio Sala, de línea directa con Rodríguez Machado y de buen diálogo con el peronismo. Sala, además integra la bancada del PRO que lidera Oscar Agost Carreño. Este tridente, el de Rodríguez Machado con los legisladores provinciales, tejió el embate a Mauricio Macri por el sello del PRO y se quedó con el partido.

En el Concejo Deliberante de la capital cordobesa está Jéssica Rovetto Yapur, que también llega al bullrichismo de la mano de Rodríguez Machado. Bloque unipersonal, pero con injerencia en una oposición atomizada que tiene el intendente Daniel Passerini y parte del discurso de mano dura dentro del Concejo y en contra de los ‘trapitos’, en Córdoba llamados ‘naranjitas’.

Si a esa ramificación se le suma lo que tiene en el interior cordobés, los libertarios tienen que cerrar filas con el bullrichismo sin que en la provincia mediterránea la sangre llegue al río. Y si a esto se le agrega, además, los signos de algún entendimiento que pueden asomar entre Bullrich y el macrismo, los problemas se agravan.

Más aún cuando algunos recuerdan que en el 2023, entre las opciones de compañero de fórmula de la actual senadora, una carta de la baraja era el radical Rodrigo de Loredo. Quien también volvió a hablar con Macri en el último tiempo. 





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