Apertura económica: llegan marcas internacionales mientras la industria textil local cae más de 30%

El nuevo esquema impulsado por el Gobierno facilita el ingreso de gigantes globales como H&M y Decathlon, pero profundiza la crisis del sector textil argentino.

La apertura económica promovida por el gobierno de Javier Milei está redefiniendo el mercado de indumentaria en Argentina. Tras años de restricciones a las importaciones, el país comienza a recibir el interés de grandes marcas internacionales, que ven oportunidades en un escenario más flexible.

Firmas como H&M y Decathlon ya evalúan su desembarco o expansión en el mercado local. La combinación de menores trabas comerciales y un tipo de cambio más competitivo facilita el ingreso de productos que antes eran difíciles de conseguir o tenían precios prohibitivos.

Este nuevo contexto, sin embargo, impacta de lleno en la industria nacional. La producción textil argentina se desplomó más de un 30%, afectada por la competencia de importados y por problemas estructurales como altos costos, presión impositiva y baja escala.

Desde el Gobierno aseguran que la apertura permitirá mejorar precios y calidad para los consumidores, además de incentivar una mayor eficiencia en el sector. Pero desde la industria advierten sobre el riesgo de pérdida de empleo y el debilitamiento del entramado productivo local.

Mientras tanto, los consumidores comienzan a percibir los cambios, con más variedad de productos y nuevas marcas en el mercado. El desafío será encontrar un equilibrio entre la apertura económica y la sostenibilidad de la producción nacional.

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