Interna radical al rojo vivo: viejas disputas, nuevos nombres y un llamado que generó ruido
La renovación de autoridades en el Comité Radical local empezó a moverse antes de lo previsto y dejó al descubierto algo más que una simple discusión de nombres. En las últimas horas, la interna sumó tensión con versiones de presiones y volvió a poner sobre la mesa una división que no es nueva, pero que ahora se expresa sin demasiados filtros.
El punto de partida fue una serie de conversaciones que se dieron durante la noche del martes, en el marco del calendario partidario. Allí, los distintos sectores del acuerdo cívico comenzaron a tantear candidatos para la presidencia del comité. De acuerdo a fuentes al tanto de esas charlas, Evolución Radical propuso a Lucas Ferrari, mientras que el espacio que responde al actual titular, Esteban Rally, impulsó a Ignacio Durcodoy, un dirigente vinculado al zubiaurrismo.
Hasta ahí, una disputa esperable. Pero el clima cambió cuando empezó a circular una versión que rápidamente se coló en el centro de la escena. Según pudo saber este medio de una fuente que integra la mesa directiva, Durcodoy habría recibido un llamado en el que se le planteó que, si avanzaba con su candidatura, debía dejar su cargo en el área de Obras Públicas. El mensaje, siempre según ese relato, habría surgido desde el entorno del intendente.
No hubo confirmaciones oficiales, pero el dato alcanzó para recalentar una interna que ya venía cargada. En el radicalismo local conviven desde hace años dos espacios con peso propio. Por un lado, el sector referenciado en el exintendente Zubiaurre, con fuerte inserción en la estructura partidaria. Por el otro, el que responde al actual jefe comunal, Cordonnier, que si bien gobierna el municipio, no logró consolidar el mismo nivel de control dentro del comité.
En ese contexto, también comenzó a mencionarse otro nombre. Según comentan en distintos sectores del radicalismo, Cordonnier tendría la intención de que el sucesor de Rally sea Isaías Algañaraz, una figura de su confianza que le permitiría ganar mayor incidencia en la conducción partidaria.
Esa asimetría explica buena parte de lo que está en juego. Para el entorno del intendente, la renovación de autoridades aparece como una oportunidad para recuperar terreno en un ámbito donde hoy corre desde atrás. Para el zubiaurrismo, en cambio, se trata de sostener una posición que consideran clave en la vida interna del partido.
En ese marco, las versiones de presiones, aunque no confirmadas públicamente, alimentan las suspicacias. En un sector interpretan el episodio como un intento de condicionar candidaturas. Del otro lado, evitan pronunciarse en público pero admiten en privado que la disputa por el comité es un capítulo central en la construcción política hacia adelante.
Con este escenario, la definición está lejos de cerrarse. Las negociaciones siguen y no se descartan nuevos movimientos en los próximos días. Lo que sí parece claro es que la elección interna no será un trámite administrativo. Detrás de los nombres, se juega una pelea más profunda por el control partidario y por el equilibrio de poder dentro del radicalismo local.



