Una idea a tomar: un cartel identificatorio en el acceso de rutas 29 y 74

En la antesala de una nueva edición de la Fiesta Nacional del Ternero y Día de la Yerra, Ayacucho comienza a transformarse. La ciudad se prepara para recibir a miles de visitantes durante los siete días de celebración, en los que el movimiento turístico, cultural y comercial se multiplica, y el pueblo entero se viste de fiesta.

Como cada año, los accesos, las calles y los espacios públicos cobran un protagonismo especial, convirtiéndose en la primera imagen que los turistas se llevan al llegar. En este contexto, surge una idea simple, pero significativa: la instalación de un cartel identificatorio en el acceso conformado por las rutas 29 y 74, uno de los ingresos más transitados y, paradójicamente, uno de los que hoy carece de señalización urbana que marque claramente la llegada a la ciudad.

Actualmente, Ayacucho cuenta con carteles indicadores en los accesos por ruta 29 y 50, y también en la intersección de ruta 50 con la avenida Miguens. Sin embargo, el cruce de ruta 29 y 74, utilizado tanto por turistas como por transportistas y vecinos de la región, no posee ningún elemento visual que dé la bienvenida, oriente o refuerce la identidad local.

Pensar en un cartel urbano, similar al que se observa en la imagen, no solo aportaría ordenamiento vial y señalización, sino que también cumpliría una función simbólica: recibir al visitante, marcar identidad y reforzar el sentido de pertenencia. Un diseño que incluya el nombre de Ayacucho y elementos distintivos, como el mapa del partido y la cabeza del ternero —símbolo indiscutido de nuestra fiesta mayor—, podría convertirse en un punto de referencia, una postal y un atractivo turístico en sí mismo.

Además, este tipo de intervenciones urbanas contribuyen a jerarquizar los accesos, mejorar la estética del entorno y fortalecer la imagen institucional de la ciudad. En tiempos donde la identidad local, el turismo y el desarrollo regional cobran cada vez más relevancia, pequeñas acciones como esta pueden tener un impacto positivo duradero.

De cara al futuro, la colocación de un cartel de estas características en el cruce de las rutas 29 y 74 aparece como una propuesta viable, necesaria y de fuerte valor simbólico. Una invitación a pensar la ciudad desde sus puertas de entrada, entendiendo que allí comienza la experiencia de quienes llegan por primera vez, y también el orgullo de quienes la habitan todos los días.

Se tensa la paritaria docente en Santa Fe y los gremios amenazan con instalar la Carpa Blanca

Furlán enfrenta un inédito desafío en su seccional de la UOM