La Dirección de Tránsito de Ayacucho dio a conocer su último parte mensual correspondiente al mes de marzo, con datos vinculados a infracciones y secuestros vehiculares. Sin embargo, más allá de los números, la percepción de los vecinos parece ir por otro carril: el malestar por el desorden en las calles continúa vigente.
El informe oficial detalla que durante marzo se registraron 242 infracciones, además de la retención de 15 motovehículos, 17 autos o camionetas y 8 licencias de conducir. Entre las faltas más comunes se encuentran:
• 37 por no respetar indicaciones de la autoridad
• 35 por falta de licencia
• 30 por no utilizar casco
• 27 por mal estacionamiento
• 25 por falta de chapa patente
• 22 por falta de seguro
• 16 por maniobras imprudentes
• 12 por falta de luces
• 11 por circular en contramano
• 10 por ruidos molestos o escapes modificados
• 7 por alcoholemia positiva
• 5 por pasar semáforos en rojo
• 5 por falta de sistemas de seguridad
Si bien los datos reflejan actividad en materia de controles, surge un primer interrogante: ¿por qué no se difundió el parte correspondiente al mes de febrero? La ausencia de esa información genera dudas y alimenta cuestionamientos sobre la regularidad y transparencia en la comunicación oficial.
Más allá de las cifras, lo cierto es que el problema de fondo parece no encontrar solución. Días atrás, este medio señalaba una posible disminución en los ruidos molestos, pero el último fin de semana volvió a mostrar una postal repetida: motos con escapes libres, maniobras riesgosas y el ya conocido fenómeno del “domingraun” haciéndose sentir en distintos puntos de la ciudad.
Vecinos consultados coinciden en que la situación sigue siendo preocupante. No se trata solo de molestias sonoras, sino de un problema de seguridad vial que puede derivar en consecuencias graves.
A esto se suma otra crítica recurrente: la falta de una estrategia clara. Los controles, según relatan, suelen concentrarse en los mismos sectores, lo que facilita que quienes incumplen las normas encuentren zonas liberadas.
Un lector expresó su frustración en diálogo con este medio:
“La semana pasada llamé tres veces porque estaban haciendo picadas en la Ruta 50 y nunca fueron. Me dijeron que igual les llega la multa, pero eso no es cierto. Muchas motos no tienen patente y, además, no están ahí para evitar el accidente en el momento”.
El testimonio expone una de las principales falencias señaladas: la falta de respuesta inmediata ante situaciones de riesgo. Más allá de las sanciones posteriores, los vecinos reclaman presencia activa para prevenir accidentes en tiempo real.
En este contexto, los números oficiales, aunque importantes, no alcanzan a modificar la percepción social. La problemática del tránsito en Ayacucho parece ir más allá de las estadísticas y plantea la necesidad de una política vial más integral, sostenida y visible.
Mientras tanto, el reclamo sigue siendo el mismo: iguales o mejores números en los informes y más resultados concretos en la calle.


