Con la reglamentación del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM), el municipio de Ayacucho accederá a $54,61 millones, en el marco de la distribución inicial de recursos dispuesta por la Provincia de Buenos Aires. La cifra surge del esquema basado en el Coeficiente Único de Distribución (CUD), que en el caso local se ubica en 0,41972.

El dato no es menor: el 70% de ese monto será de libre disposición, lo que permitirá al gobierno municipal definir su destino según las necesidades más urgentes, mientras que el 30% restante estará asignado a programas específicos impulsados por la Provincia.
La medida fue oficializada mediante el Decreto 358/26, firmado por el gobernador Axel Kicillof, que finalmente puso en marcha un fondo previsto en la Ley de Presupuesto vigente, pero que hasta ahora no había sido ejecutado. El FEFIM cuenta con un piso de $250 mil millones, aunque ese monto podría ampliarse en función del financiamiento que obtenga la Provincia a través de endeudamiento. Según la normativa, el 8% de esos recursos debe distribuirse entre los municipios.
Cómo se reparte el fondo
El esquema de distribución establece dos vías principales:
70% según el CUD: es el tramo que recibe cada municipio con mayor flexibilidad en su uso.
30% a través de programas provinciales específicos.
En este último caso, el decreto crea tres líneas de acción concretas:
Programa de Transporte y Acceso Territorial
Programa de Mejoramiento de la Infraestructura Municipal
Programa Cultura y Territorio (a través del Instituto Cultural)
Ayacucho en el contexto provincial
Dentro del listado de municipios, Ayacucho se ubica en un rango medio de asignación. Distritos con mayor densidad poblacional o actividad económica reciben montos significativamente más altos —como Almirante Brown ($261,56 millones) o Florencio Varela ($258,9 millones)—, mientras que otros municipios más pequeños perciben cifras menores.
Sin embargo, el punto clave para Ayacucho no radica únicamente en el monto total, sino en la capacidad de decisión sobre la mayor parte de esos fondos. La disponibilidad del 70% sin afectación específica abre una ventana de autonomía financiera poco habitual en este tipo de programas, permitiendo direccionar recursos hacia áreas críticas como servicios, mantenimiento urbano o asistencia social.
Una herramienta con impacto directo
La implementación del FEFIM llega en un contexto donde los municipios enfrentan crecientes demandas y restricciones presupuestarias. En ese escenario, los $54,61 millones asignados a Ayacucho representan un alivio concreto, aunque condicionado por la evolución del financiamiento provincial.
En términos políticos y de gestión, el esquema también introduce un delicado equilibrio: por un lado, mayor margen de maniobra para los intendentes; por el otro, una porción de fondos atada a programas definidos desde la Provincia.
En definitiva, más allá de las cifras globales, el verdadero impacto del fondo comenzará a medirse en su ejecución: qué decisiones se toman con ese 70% de libre disponibilidad y cómo se articulan los programas provinciales en el territorio local.


