Máximo rechazó ceder a la AFA el velorio del Indio y acordó con Kicillof hacerlo en Avellaneda

El último adiós al Indio Solari logró lo que parecía imposible. Ordenar, aunque sea por 48 horas, a Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Jorge Ferraresi detrás de una misma urgencia. La despedida pública del músico se realizará este domingo 7 de junio, desde las 11, en el Polideportivo Municipal José María Gatica, dentro del Parque de los Derechos del Trabajador, más conocido como Parque Domínico, en Villa Domínico, Avellaneda.

El predio está ubicado sobre Avenida Bartolomé Mitre al 5000. Allí se montará una ceremonia que, según estiman los organizadores, podría extenderse durante 48 horas. La familia pidió que nadie quede sin la posibilidad de despedirse. El dato no es menor: se espera una movilización de escala histórica para la cultura popular argentina.

La seguridad quedó en manos del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. El operativo es coordinado por el ministro Javier Alonso y, según confiaron fuentes del armado, por la conducción de la Policía Bonaerense encabezada por el comisario mayor Javier Villán. Al realizarse en Avellaneda, la Provincia y el municipio asumieron la responsabilidad operativa completa del evento.

Máximo y Kicillof retomaron el diálogo y organizan el velorio del Indio 

El despliegue será enorme. La provincia dispuso más de 1.500 policías bonaerenses fijos en las inmediaciones del Parque Domínico. Habrá personal de Caballería, Infantería y Bomberos. También postas sanitarias, puntos de hidratación y baños químicos. La prioridad es evitar que la marea ricotera se transforme en una encerrona.

Los operarios municipales terminaron de colocar un vallado perimetral sobre Avenida Mitre. La idea es encauzar las filas peatonales y ordenar el ingreso de los fanáticos. El recuerdo inmediato fueron los desbordes del viernes en Parque Leloir, cuando miles de seguidores se acercaron a la casa del músico apenas se conoció su muerte.

La seguridad quedó en manos del Ministerio de Seguridad de la provincia. El operativo es coordinado por el ministro Javier Alonso y, según confiaron fuentes del armado, por la conducción de la Policía Bonaerense encabezada por el comisario mayor Javier Villán. Al realizarse en Avellaneda, la Provincia y el municipio asumieron la responsabilidad operativa completa del evento.

El municipio decretó cortes totales de tránsito en los alrededores del predio. El acceso principal se ordenará desde la zona de Avenida Mitre y General Otero. En Avellaneda comparan la logística con un operativo “superior al de un Superclásico”. La frase circuló entre los organizadores como advertencia y como orgullo municipal.

La elección de Villa Domínico tuvo una razón política y otra práctica. El predio está a pocas cuadras de la estación del Tren Roca. Eso permite que las columnas que lleguen desde Constitución y desde el Conurbano sur ingresen de manera directa. No hay que cruzar media ciudad ni montar un rompecabezas imposible de micros, combis y autos particulares.

Pero la mudanza del velatorio a la provincia de Buenos Aires se destrabó por una negociación política veloz. Participaron Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Jorge Ferraresi, en diálogo con la familia del Indio. Cada uno ocupó un lugar distinto en una escena cargada de sensibilidad popular y de cálculo político.

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La Gobernación bonaerense y la AFA ya habían evaluado alternativas para absorber el despliegue. En esa mesa se barajaron el Estadio Único de La Plata y la cancha de Racing. Pero fue la familia la que descartó que la despedida se hiciera en un estadio de fútbol.

“No es que no querían hacer el velorio en una cancha. Lo que no quería era la utilización política de la AFA. Para ellos, la garantía era que Máximo participara de la decisión del lugar y lo estaban dejando afuera”, dijo a LPO una fuente que siguió de cerca las conversaciones. La frase resume el corazón del acuerdo: la familia no quería una puesta en escena ajena.

La Gobernación bonaerense y la AFA ya habían evaluado alternativas para absorber el despliegue. En esa mesa se barajaron el Estadio Único de La Plata y la cancha de Racing. Pero fue la familia la que descartó que la despedida se hiciera en un estadio de fútbol.

Máximo Kirchner fue el nexo con el círculo íntimo del músico. Tras confirmarse la muerte del Indio, se acercó a la casa de Parque Leloir para acompañar a Virginia, la viuda, y a Bruno, el hijo del cantante. Desde ahí quedó ubicado como interlocutor de confianza de la familia. En ese rol transmitió las condiciones del entorno.

El jefe de La Cámpora también fue quien movió las primeras fichas. Primero se comunico con Axel Kicillof y despues llamó al intendente de Avellaneda, según reconstruyeron fuentes cercanas a la negociación

El intendente de Avellaneda ofreció el Polideportivo Gatica. Fue la contraoferta que terminó de ordenar el tablero. Ferraresi mostró que el predio tenía un perímetro cerrado, accesos simples, cercanía con el tren y una avenida amplia para contener filas largas. Era menos épico que una cancha, pero bastante más gobernable.

El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi.

Kicillof puso el blindaje institucional y financiero. Con la Casa Rosada afuera de la organización y con el Congreso descartado por el presidente de la Cámara de Diputados Martin Menem, el gobernador bonaerense habilitó toda la estructura provincial. La orden fue clara: si la familia elegía Avellaneda, la Provincia ponía seguridad, recursos y logística.

El detalle político es que los tres dirigentes arrastran diferencias profundas. Kicillof, Máximo y Ferraresi vienen de tensiones por el armado electoral, el control del PJ bonaerense y el reparto de poder territorial. Sin embargo, la muerte del Indio abrió una tregua rara. Una de esas que sólo ocurren cuando la calle ordena más que las candidaturas electorales.

En el fondo, el velatorio funciona como una postal del conurbano político. Un artista que evitó durante décadas la domesticación institucional tendrá una despedida organizada por el Estado provincial, un intendente del sur y el dirigente que la familia eligió como garantía. El pueblo ricotero caminará detrás de su propio santo laico, mientras la dirigencia intenta que el río no desborde.

Durante dos días, Avellaneda será el centro de una ceremonia civil gigantesca. No habrá escenario ni pogo autorizado. Habrá filas, vallas, policías, trenes llenos, banderas gastadas y canciones cantadas como contraseña. El Indio se va en territorio bonaerense, con el peronismo haciendo de acomodador de una multitud que nunca necesitó permiso para existir. 





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