Guillermo Montenegro está analizando seriamente regresar a la intendencia de Mar del Plata. Aunque las versiones que corrieron desde principios de año siempre fueron desmentidas, en el entorno del hoy senador provincial ahora admiten en privado esa posibilidad.
A las tensiones internas que estaban subyacentes desde que Agustín Neme se hizo cargo de forma interina del municipio, se suma ahora una crisis de gestión que tiene su epicentro precisamente en la bandera del gobierno local de Montenegro: la seguridad.
Como contó LPO, desde que Karina Milei cortó su ingreso al gabinete nacional, Montenegro se volvió a encuadrar en el PRO al punto de ponerle ese sello al bloque de concejales local.
Sin embargo, Neme reforzó su acercamiento con los libertarios, a quienes les dio lugares clave en el gabinete, como Obras Sanitarias. Esa relación, desmarcada de Montenegro, empezó a mostrarlo a Neme con la intención de construir un perfil propio con vistas a una candidatura en 2027.
Montenegro vuelve a encuadrarse con Macri y tensiona con los libertarios
Para eso, Neme tiene el apoyo de parte de la estructura del PRO local que preside su mentor político, el empresario y ex titular del Ente de Turismo Emiliano Giri, con fuerte influencia en el interinato municipal.
Pero es muy corto el hilo en el carretel que tiene hoy Neme para levantar vuelo propio, ya que cualquier movimiento abrupto de desmarque o un giro fuerte en la marcha de la gestión, pueden provocar el hastío de Montenegro y su decisión de volver a tomar control del municipio. Y eso parece que está sucediendo.
Por lo pronto, fuentes cercanas a Montenegro señalaron a LPO que Neme no es el elegido del hoy senador para continuar su proyecto de municipio en 2027, sino que es el jefe del bloque de concejales PRO, Fernando Muro, quien se muestra completamente alineado al intendente en uso de licencia.
Además, cerca de Montenegro advierten que, además de su alianza con los libertarios, Neme quiere apalancarse sobre Florencio Aldrey Iglesias, uno de los empresarios más fuertes de la ciudad, dueño de medios, hoteles y hasta un shopping que bautizó con su apellido.
Según comentan en Mar del Plata, Neme estaría dispuesto a abrirle más puertas a “El Gallego”, algo que no aprueba Montenegro.
Pero, más allá del plano político, lo que parece acelerar un regreso de Montenegro a la comuna es la marcha de la gestión. Por fuera de los datos que muestran un derrumbe del turismo y de las ventas en comercios o de las quejas por la prestación deficitaria de servicios, el crisis de la gestión Neme está en la ola de inseguridad.
En sólo días, se produjeron tres asesinatos que conmocionaron a la ciudad balnearia, al punto de realizarse el último miércoles una marcha contra la inseguridad que tuvo como uno de sus destinos el Palacio Municipal.
El sábado pasado, el chofer de Uber Alberto Rodríguez fue asesinado en ocasión de robo de su auto. También durante un asalto se produjo el crimen del ferretero Ricardo Ruiz, quien fue atacado por dos delincuentes que le dispararon al huir.
Luego, se dio el femicidio de Mailén Antonich en una de las playas del sur, donde había sido citada para una falsa entrevista de trabajo.
El descontrol en materia de seguridad llevó incluso al ex intendente Gustavo Pulti a levantar el tono reclamando al Ministerio de Seguridad de la Provincia y a Neme “sentarse a trabajar juntos. Coordinar, actuar y dar respuestas”.

“Mar del Plata necesita decisiones serias, no un circo mediático. La seguridad se construye con gestión y resultados”, lanzó Pulti en un mensaje que descolocó a sectores del axelismo por el tono crítico a una de las áreas de gestión provincial.
Como sea, lo que quedó en evidencia esta semana fue cómo trastocó al pleno del arco político el masivo reclamo por seguridad y es ahí donde Montenegro analiza apurar un regreso que antes se meditaba con mayor hermetismo y por razones políticas.
Otra de las razones que tributan a la vuelta a Mar del Plata es la cuasi nula actividad en la Legislatura bonaerense. “El Senado no funciona y no puede dejar que se prenda fuego la ciudad”, dicen dirigentes con llegada a Montenegro.


